Por Luis Larraín7 AGOSTO 2026ComentariosEl gobierno del Presidente Kast ha dado un paso gigante al aprobarse el martes el artículo pendiente de su proyecto de Reconstrucción Nacional. Con 27 votos a favor y 22 en contra, el Senado aprobó la norma que compensa a los municipios pérdidas de ingresos por la exención de contribuciones a personas mayores. Derrotó así la asonada de alcaldes de oposición que, atentando contra el principio de legalidad, pretendieron intervenir en atribuciones de los poderes Ejecutivo y Legislativo.Por primera vez en 35 años el país verá disminuir su carga de impuestos y recorrerá el camino inverso al del deterioro de la inversión luego de la dañina reforma tributaria del segundo gobierno de Michelle Bachelet. En esta gestión destacó la labor del equipo económico liderado por el ministro Jorge Quiroz y apoyado por la conducción política del ministro Claudio Alvarado. La economía repuntando también ilusiona.Al día siguiente, el Presidente Kast anunció una robusta iniciativa en seguridad, con más de 30 proyectos, que será liderada por el ministro Martín Arrau.Pero estas proyecciones del gobierno, que podría remontar la baja en el apoyo popular tras el alza en los precios de los combustibles, se ven empañadas por otras actuaciones que no muestran la misma madurez que la exhibida en sus avances económicos y su propuesta en seguridad.La razón para ello, creo, reside en la falta de comprensión de algunos de elementos fundantes de este gobierno como lo es la definición de Kast en el sentido que su administración interpretará a la mayoría del 60% que lo eligió para habilitar un segundo gobierno afín. Habrá entonces decisiones que no dejarán contentos a todos. Se requiere inteligencia y buena fe para respetar bordes que definan la lealtad y el derecho a discrepar entre partidos políticos oficialistas y funcionarios de gobierno. El caso de la renuncia solicitada al exsubsecretario de Hacienda Juan Pablo Rodríguez por el resultado positivo de una muestra en un examen de drogas es complejo. Pareciera que el protocolo diseñado contiene errores. Según expertos matemáticos la metodología actual continuaría arrojando falsos positivos y veríamos con cierta frecuencia muestras positivas en personas que no consumen drogas. Tres pruebas que se ha realizado Rodríguez con resultado negativo en distintos laboratorios de prestigio así lo anticipan. Tiene razón el exsubsecretario en defender su honra. Dos cosas no deben ocurrir. Una es que se mancille el honor de Juan Pablo Rodríguez por un error que no es suyo. Ningún esfuerzo del gobierno por aclarar eso estará demás. La otra, es que diferencias personales o partisanas guíen actuaciones de funcionarios y dirigentes políticos. Aquí hay una causa mayor que es Chile y el gobierno necesita unidad y mística en su base de apoyo para lograr proyectar su obra.Por Luis Larraín, presidente del Consejo asesor de Libertad y DesarrolloMás sobre:Agenda de gobiernoCadena nacionalKastCaso subsecretarioNEWSLETTEROpiniónSábado, AMIdeas en tensión, miradas contrapuestas y un análisis claro: elementos para develar los temas que dividen opiniones y marcarán la agenda.Al suscribirte estás aceptando los Términos y Condiciones y las Políticas de Privacidad de La Tercera.