Javier Milei pisó suelo colombiano y transformó la diplomacia protocolar en un show libertario, justo en el medio de un clima cortado a cuchillo. El Presidente desembarcó en Cali para la segunda y última etapa de su gira internacional, con el objetivo de presenciar la asunción de Abelardo de la Espriella. Sin embargo, la fiesta de la derecha regional quedó eclipsada por la tensión extrema: el gobierno saliente de Gustavo Petro blindó la ciudad tras detectar una camioneta cargada con 400 kilos de explosivos en el departamento vecino de Cauca. Lejos de intimidarse por las amenazas de seguridad, el jefe de Estado argentino protagonizó un encuentro efusivo con el flamante mandatario local. "¡Vamos, Tigre!", exclamó Milei apenas entró al salón. La respuesta no se quedó atrás y selló la alianza ideológica entre ambos. "Está el tigre y el león. ¡Viva la libertad, carajo! Qué honor, Presidente. Quiero decirte que has sido fuente de inspiración para toda esta batalla", retrucó De la Espriella, para luego calificar a su par como un verdadero "faro" en la región. Antes de los abrazos con el nuevo jefe de Estado, la agenda oficial del viernes arrancó con un fuerte gesto geopolítico. Milei concretó una reunión bilateral con el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar. En la mesa chica lo escoltaron sus espadas principales: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.