WASHINGTON (AP) — Para alcanzar un acuerdo con Irán que reabra el estrecho de Ormuz, vital para la economía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría tener que hacer algo impropio de su estilo: ceder.Cualquier concesión sería difícil para el presidente republicano, que ha insistido en que no hay nada de cierto en el descenso de sus índices de poplaridad, en la ralentización de la economía y en la disminución de las reservas de armas clave del ejército tras la guerra con Irán, que inició junto con Israel hace más de cinco meses.“Él divide el mundo entre ganadores y perdedores, y esto lo convertiría en un perdedor”, afirmó Eliot Cohen, que se desempeñó como consejero del Departamento de Estado en el gobierno de George W. Bush. “Y la imagen de ser un perdedor, creo, le resultaría intolerable”. El punto de fricción ha sido el control del estrecho de Ormuz, por el que antes de la guerra pasaba el el 20% del petróleo comercializado en todo el mundo. Aunque ambas partes dicen que el acuerdo está cerca, el gobierno de Trump ha descartado cualquier arreglo que consolide el control de Irán sobre esta vía marítima del golfo Pérsico, incluido el cobro de tasas por parte de Teherán.