Por Astrid Arellano
Mongabay Latam
El parque dejó de recibir visitantes hace meses. Sin embargo, Solei, Oceanía, Mincho, Diego, Squalo, Flex, Apolo, Solomon y Satu siguen allí. Los nueve delfines permanecen en las instalaciones que la empresa turística Dolphin Discovery operaba en Ventura Park, en Cancún. Allí comparten algo más que las albercas de concreto donde viven en cautiverio: varios superan los 30 años de edad, presentan enfermedades crónicas y esperan una decisión que definirá dónde pasarán el resto de sus vidas.
Los cetáceos permanecen bajo cuidado humano desde que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró el delfinario en octubre de 2025 e inició un procedimiento administrativo.
Su futuro quedó ligado a una reforma que buscó transformar el rumbo de los delfinarios en México. En julio de 2025, el Congreso aprobó modificaciones al artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre que prohibieron la reproducción de mamíferos marinos en cautiverio, salvo con fines de conservación. La nueva normativa ordenó la transición de los cetáceos a corrales marinos y limitó las interacciones con los ejemplares que ya permanecían bajo cuidado humano, al prohibir prácticas que pudieran comprometer su bienestar, como montarlos, sujetarse de sus aletas o impulsarse con sus cuerpos.









