La vida discurría con calma en una apacible villa rural romana de la tranquila isla de Wight, situada en la costa sur de Inglaterra. Entre sus bellos y lujosos murales con escenas de Baco y Medusa corrían niños jugando, paseaban adultos discutiendo y se movían los sirvientes de un lado para otro. Hasta que se desató la tormenta.Decenas de huesos humanos han ido apareciendo junto a los restos de esos fantásticos suelos de baldosas desde que los arqueólogos victorianos descubrieron la Villa Brading entre 1880 y 1881. Al principio solo se hacían vagas referencias a estos restos, pero las minuciosas excavaciones realizadas en las décadas de 1990 y 2000 cambiaron el panorama.Esqueletos dispersos por las habitacionesAparecieron esqueletos dispersos por todas las habitaciones y los jardines de la finca. Ahora, investigadores de las universidades de Reading y Glasgow señalan que hubo una masacre en el lugar, parte de una violenta purga que asoló Gran Bretaña en el siglo IV después de Cristo.Según explican los expertos en un artículo publicado en la revista Britannia, nuevos estudios de radiocarbono indican que los restos pertenecen a las víctimas de un único evento catastrófico, o a una serie de incidentes mortales concentrados en un corto período de tiempo. Una historia oscura que empieza a ver la luz.Excavaciones realizadas en la década del 2000 WikipediaLos miembros desarticulados se encontraron tanto dentro de los muros de la villa como repartidos por los terrenos circundantes. Uno de los ejemplos más macabros se descubrió en el fondo de un pozo situado en el ala norte de la villa: el esqueleto de un adolescente junto a los huesos de tres perros jóvenes.En total, los especialistas han contado al menos a cuatro adultos, un adolescente y un bebé, lo que representa una cantidad sorprendentemente grande de individuos para una sola finca rural, y que no se ajusta al patrón de las prácticas funerarias romanas típicas.Lee tambiénMediante la datación por radiocarbono de cuatro muestras de huesos humanos, los científicos acotaron el período de su muerte entre los años 220 y 400 después de Cristo, dentro del período romano tardío, y mucho antes del final del dominio romano en Britania.Algunos de estos restos óseos presentan finas marcas de corte, aparentemente hechas antes del entierro o poco después de la muerte. Una de las costillas del adolescente hallado en el fondo del pozo tiene una reveladora marca de cuchillo.Detalle de uno de los mosaicos descubertos en Villa BradingWikipediaOtros huesos presentan marcas de mordeduras, señales de que animales carroñeros como perros o zorros habrían perturbado tumbas poco profundas, arrastrando los restos por el sitio mucho después de que los cuerpos fueran inhumados, lo que explicaría por qué los restos terminaron tan dispersos, tanto dentro de las habitaciones de la villa como en el terreno abierto más allá de sus muros.La pista más intrigante, sin embargo, no proviene de los huesos, sino de las monedas. La Villa Brading ha proporcionado alrededor de 90 piezas romanas que abarcan siglos de ocupación, y los investigadores compararon esta secuencia con los patrones típicos encontrados en otros yacimientos británicos de la época.Ni una moneda del periodo 330-348 d.C.Casi todos los sitios rurales romanos en Gran Bretaña muestran un pico de monedas que corresponde al período comprendido entre el 330 y el 348 después de Cristo, pero la colección de Brading carece por completo de ese pico. Una laguna tan inusual puede ser señal de una interrupción, dicen los especialistas.Quizás fue un período en el que la villa estuvo abandonada o su actividad económica se vio interrumpida por la violencia o la agitación. Curiosamente, este mismo período coincide con indicios de que partes de la villa, especialmente su ala occidental, fueron reorganizadas significativamente y se dejó de usar una gran sala de recepción.Todas las pruebas parecen llevar a un conocido episodio de terror político en Britannia que tuvo lugar tras el suicidio del usurpador Magnencio en el año 353 después de Cristo. Este antiguo comandante de las Herculianas y Jovianas, las unidades de la guardia imperial, fue derrotado por el emperador Constancio II en la sangrienta batalla de Mursa Major.Nada más acceder al trono, Constancio mandó a un agente a Gran Bretaña para dar caza a los partidarios de Magnencio. El historiador romano Amiano Marcelino dejó constancia de las brutales repercusiones: arrestos, torturas, ejecuciones y confiscación de propiedades, que afectaron tanto conspiradores como a inocentes.Víctimas de esa represiónLos arqueólogos de Reading y Glasgow sugieren que los habitantes de la Villa Brading pudieron ser víctimas de esa represión, y que su propietario posiblemente fue asesinado o desposeído. La finca fue posteriormente puesta bajo la tutela de un administrador de menor rango en lugar de ser restaurada a su antiguo esplendor.Los autores del estudio son conscientes que su teoría sigue siendo circunstancial. Las dataciones por radiocarbono y las monedas desaparecidas coinciden con la purga de Magnencio, pero no pueden probar con certeza quién murió en la Vila Brading. Pero los huesos desarticulados son lo suficientemente inusuales como para seguir investigando.Periodista