0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMovimiento de calado en Oriente Medio. Turquía, Arabia Saudí y Pakistán firmarán hoy un pacto de defensa, según han confirmado agencias como Reuters y diversos medios locales. El acuerdo, del que todavía no se conocen los detalles, consolida la creación de un eje de poder islámico suní en un momento marcado por la agitación geopolítica derivada del conflicto de Irán y el expansionismo de Israel.Los tres países que conformarán esta nueva alianza son destacadas potencias militares. Turquía, que es miembro de la OTAN, cuenta con un gran número de tropas y una industria bélica muy activa. Su ejército es considerado uno de los diez más poderosos del mundo. Arabia Saudí está varios pasos por detrás en ese sentido, pero, gracias a las exportaciones de su petróleo, dispone de ingentes recursos financieros que le permiten adquirir la última tecnología bélica. Y Pakistán –que ya firmó un pacto de defensa con Riad en septiembre del año pasado– es el único estado del mundo musulmán que dispone de armas nucleares.Según Reuters, el presidente turco, Tayyip Erdogan, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, se reunirán este viernes con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, en la ciudad sagrada de La Meca para la firma del acuerdo.El pacto es fruto de casi un año de negociaciones, y se materializa en un momento en el que la guerra de Irán ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de los países del Golfo, que hasta ahora habían confiado en el manto protector de Estados Unidos. Desde que estalló el conflicto, el pasado 28 de febrero, Washington se ha mostrado incapaz de proteger a sus aliados en la región frente a los ataques de Teherán. A los golpes infligidos por los drones y misiles iraníes, las petromonarquías han sumado las ingentes pérdidas económicas causadas por el bloqueo de Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba el 20% del crudo mundial.El acuerdo llega también cuando Israel está en plena carrera para redefinir su posición como la potencia hegemónica dominante en Oriente Medio. La guerra de Gaza, que todavía no se ha resuelto pese a la mediación de EE.UU., ha dado alas al expansionismo israelí, lo que sienta las bases para futuros choques con el resto de países de la región, sobre todo Turquía, que ya se está perfilando como la nueva bestia negra de Tel Aviv.No hay duda de que esta inestabilidad ha servido para acelerar la puesta en marcha de esta nueva alianza, sobre la que se ha venido especulando desde hace tiempo. De hecho, en los últimos meses, Turquía, Arabia Saudí y Pakistán han formado un bloque diplomático informal en el que también ha participado Egipto que tenía como objetivo apoyar el esfuerzo mediador de Islamabad en el conflicto iraní.Para llegar al acuerdo que se firmará hoy, Turquía y Arabia Saudí han tenido que dejar atrás sus diferencias, que no son pocas. En los últimos años, la relación entre los dos países ha estado marcada por la rivalidad en diversos ámbitos. El apoyo de Ankara a la primavera árabe fue una constante fuente de fricción con Riad, que veía como una amenaza el auge del islamismo político. Ambos estados también chocaron por el bloqueo impuesto por Arabia Saudí y sus aliados a Qatar en el 2017, así como por el asesinato del periodista Jamal Khassogi en el 2018 en el consulado saudí de Estambul.Ahora queda por conocer la naturaleza del pacto. Según la televisión turca Haberturk, es probable que el acuerdo permita ejercicios y entrenamientos militares conjuntos, transferencias de tecnología e intercambio de inteligencia. Asimismo, otras fuentes indican que es posible que se incluya una cláusula de defensa mutua, como la que ya existe en el acuerdo suscrito hace unos meses por Arabia Saudí y Pakistán –y la cual no se ha llegado a activar durante la guerra de Irán–. Si al final se confirma la existencia de esta cláusula, se podría empezar a hablar del nacimiento de una OTAN islámica.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.