Decenas de operarios se afanan a contrarreloj estos días para poner a punto un antiguo cuartel en Barranquilla, una urbe que vive un buen momento económico en la costa caribeña colombiana. Pintan de blanco níveo los muros y las columnas de la entrada. El objetivo es que esté lista en las próximas semanas para albergar a un ilustre inquilino: ni más ni menos que Abelardo De La Espriella, desde este viernes presidente de Colombia.

El ganador de las elecciones de junio aseguró nada más ganar los comicios que gobernaría en muchas ocasiones desde fuera de Bogotá, algo que ya hace una de las figuras en las que se mira, Donald Trump, en EEUU.

Hace unas semanas, De La Espriella desveló que habría tres capitales alternas: Medellín, Cali y Barranquilla, la ciudad donde tiene su residencia desde hace años. Pero pocos podían imaginar que el abogado de 48 años erigiría allí una suerte de Casa Blanca, porque, aunque no se quiera admitir públicamente, la reforma está hecha a imagen de la sede del poder en Washington.

Tendrá incluso su propia situation room, como ha anunciado el mismo presidente electo. "Hay un búnker subterráneo, que fue construido también hace muchos años para albergar personas en caso de guerra. Fue construido como protección para el presidente de Colombia en caso de que hubiere una confrontación bélica internacional", desveló De La Espriella en su último discurso.