CALI, Colombia (AP) — La inusual toma de posesión de un presidente fuera de la capital ubicó a Cali en el centro del escenario político de Colombia y llevó el jueves a las autoridades a reforzar la seguridad, mientras los ciudadanos preparaban movilizaciones contra el futuro mandatario, el conservador Abelardo de la Espriella.La policía desplegó varios retenes para registrar vehículos, buscando posibles sospechosos o explosivos, como parte de un cordón de seguridad. Los controles se concentraron especialmente en la vía que conecta con el aeropuerto, por donde arriban las delegaciones e invitados especiales que asistirán el viernes a la jura presidencial.Mientras, en la vía que comunica con el vecino departamento del Cauca se ubicaron tanquetas militares y policías de las fuerzas especiales con armas largas. La víspera, hallaron en esa ruta a un autobús cargado con explosivos que tendría como destino a Cal y fue presuntamente enviado por la disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogió al acuerdo de paz firmado hace una década con el Estado.
La seguridad se convirtió en el principal reto del acto que tendrá como protagonista a de De la Espriella, quien ha denunciado amenazas en su contra y prometido tener mano dura contra los grupos armados ilegales revirtiendo así la política de paz que impulsó su antecesor, Gustavo Petro.“Hay mucha expectativa...lo único que yo quiero es que haya seguridad; ya el trabajo uno lo consigue”, aseguró a The Associated Press Víctor Vélez, de 65 años, quien pasaba por un retén de las autoridades.La juramentación se realizará en la tarde del viernes en un auditorio de la Universidad Santiago de Cali, con una capacidad para más de 2.000 personas. Sus alrededores fueron custodiados por agentes y las alcantarillas registradas por expertos antiexplosivos.











