Samsung presentó en Londres el pasado 22 de julio sus nuevos móviles plegables. La novedad de esta generación es que la familia ha crecido: además de lanzar sus formatos tipo concha y tipo libro, este año hay un tercer modelo. La compañía cree que hay usuarios que querían algo distinto y así es como nace el Galaxy Z Fold8. Y todo indica que va a ser el más deseado de la serie.Cuando lo sostuve por primera vez, mis primeras impresiones fueron claras: este formato era un cambio necesario. Samsung –y el resto de las compañías que desarrollan y fabrican smartphones plegables– lleva años invirtiendo en I+D en esta categoría con el foco puesto en hacer mejores componentes para conseguir, entre otras cosas, un pliegue menos visible o un dispositivo más fino sin sacrificar batería. Puede que la clave para convencer al gran público fuera darle el tamaño adecuado. Aunque, de momento, el precio seguirá siendo un problema.Diseño: un móvil que dan ganas de usar todo el ratoHablar de que estamos ante un diseño rompedor es decir una obviedad. Pero es que es el core de toda la experiencia. Samsung adopta por primera vez en su gama Fold este formato más corto y ancho y, aunque todo apunta a que pronto veremos un iPhone con unas proporciones similares, llegar el primero con una propuesta diferente tiene sus ventajas. La más inmediata es el factor sorpresa.Porque sí: nos hacía falta un soplo de aire fresco en este mundo en el que la mayoría de los smartphones son clones. Si además nos enfocamos en la categoría de los plegables, donde innovar se hace todavía más complicado, ese cambio resultaba aún más necesario.En mano se siente suave y agradable. Dan ganas de cogerlo y usarlo. Eso sí, no son todo luces: es un tamaño que tiene sentido y que permite ver mejor los contenidos tanto en la pantalla exterior como en la interior, además es más compacto que los hasta ahora Fold –Fold Ultra en esta generación, algo sobre lo que también comentaré más adelante– y se lleva más cómodamente en un bolsillo, pero se hace difícil usar el móvil con una sola mano. En mi caso no ha supuesto un problema ya que siempre escribo con ambas, para lo cual, de hecho, es mejor, pues al ser más ancho también lo es el teclado. Pero es algo que debes tener en cuenta.Para comparar con algo que está en el imaginario colectivo: mide 8,19 centímetros de ancho y un iPhone 17 mide 7,15 –y tampoco es el móvil más compacto del mercado–. ¿Se nota un centímetro? En el día a día, sí. Insisto en que a mí no me ha supuesto un problema e incluso agradezco el trocito extra porque mi uso habitual es con dos manos, pero tal vez haya quien lo sienta extraño.Evidentemente cuando lo usas desplegado vas a utilizar sí o sí las dos manos, empezando por el mero hecho de abrirlo –se puede con una, pero sinceramente no es un gesto muy natural de hacer–. Y es una pantalla que es una gozada y superfuncional: en horizontal para ver contenidos y en vertical para leer. Tiene prácticamente el mismo tamaño que una tablet mini y que un Kindle y su utilidad es evidente en vídeo, en juegos, en lectura... también se puede aprovechar para dividir la pantalla y enfocarse en productividad. Sorprende lo cómodo que es en el día a día y lo rápido que lo naturalizas, como si llevaras toda tu vida llevando un plegable en el bolsillo.El aspecto también mola. Directamente. El acabado en lavanda es muy cuqui, pero está también en blanco y en grafito –gris oscuro–. Al tacto es suave y me encanta lo fino que es –solo 0,45 desplegado, casi la mitad que un iPhone 17–, lo cual contribuye también a que sea bastante ligero (201 gramos). Esa delgadez paga su precio en algunas cosas: se calienta si le exiges mucho y –enfocado en el terreno de la construcción del dispositivo– los botones son obligatoriamente más pequeños. No es un drama tremendo, pero, por ejemplo, cuando vas a introducir la huella para el desbloqueo biométrico cuesta un poco.El último aspecto sobre el diseño que tengo que mencionar es la tecnología Flex Titanium. Samsung la incorpora en sus nuevos móviles plegables para reducir el pliegue de la pantalla y mejorar su resistencia. Es muy top y no se ve prácticamente el pliegue inicialmente. Es cierto que conforme va pasando el tiempo al abrir y cerrar habitualmente se va marcando más, pero es bastante impresionante el avance que se ha hecho aquí.En general en cuanto a diseño, el Samsung Galaxy Z Fold8 es una cara bonita que roba miradas allá donde va. Pero lo mejor es que no solo es eso.Pantalla: la versatilidad del dos por unoEl display es uno de los protagonistas fundamentales de este teléfono, tanto por el hecho de que tenga dos como porque uno de ellos –otra evidencia– se dobla.El Galaxy Z Fold8 tiene dos pantallas muy distintas, pero ambas ofrecen una calidad excelente. La exterior mide 5,5 pulgadas y es la que utilizarás para las tareas rápidas del día a día: responder un mensaje, consultar una dirección, mirar redes sociales, cambiar una canción o hacer una foto. No es especialmente grande, pero su formato más ancho permite escribir y navegar con bastante más comodidad que en otros plegables y no necesitas abrirlo todo el rato.Cuando lo haces, sus 7,6 pulgadas convierten el teléfono en una pequeña tableta que resulta especialmente agradable para leer, ver vídeos, jugar o utilizar dos aplicaciones al mismo tiempo. La imagen es muy nítida, los colores son intensos y los negros bastante profundos, algo habitual en las pantallas AMOLED de Samsung.Las dos cuentan además con una tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz. Dicho de forma sencilla, las animaciones, el desplazamiento por las páginas y los juegos se ven muy fluidos. El móvil puede reducir automáticamente esa frecuencia cuando la imagen permanece quieta, por ejemplo mientras lees, para gastar menos batería.También incorporan Vision Booster, una tecnología que ajusta el brillo y el contraste para que la pantalla siga viéndose bien cuando hay mucha luz. Si bien no es el mejor display que he probado en pleno verano en España, en exteriores cumple: incluso bajo el sol, el contenido se distingue con bastante claridad.Rendimiento: la potencia de lo último de QualcommPor dentro, el Galaxy Z Fold8 está a la altura y es un móvil de gama alta en toda regla. El procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 y sus 12 GB de memoria RAM hacen que todo se mueva con rapidez: las aplicaciones se abren al instante, la multitarea funciona de forma fluida y tampoco presenta problemas al ejecutar otros programas más exigentes.La potencia, por tanto, no es el problema. La principal limitación está en su delgadez. Cuando se le exige durante bastante tiempo, el teléfono se calienta y puede reducir automáticamente el brillo y el rendimiento para controlar la temperatura. En un uso cotidiano apenas se aprecia, pero sí puede hacerlo quien juegue durante sesiones prolongadas o utilice aplicaciones que requieran más recursos.No es un móvil lento ni mucho menos: está entre los plegables más potentes del mercado. Simplemente, su cuerpo tan fino no le permite mantener toda esa potencia durante tanto tiempo como otros dispositivos con más espacio para refrigerarse.Software: fluye entre dos aguasEl software es una parte fundamental en cualquier plegable porque no basta con ofrecer una pantalla más grande: también hay que conseguir que las aplicaciones y la interfaz sepan aprovecharla. En este caso, Samsung lleva ventaja por los años que acumula trabajando en esta categoría.El Galaxy Z Fold8 llega con One UI 9, una capa muy bien adaptada tanto a la pantalla exterior como a la interior. Al desplegar el móvil, el contenido se reorganiza para ocupar el nuevo espacio y normalmente la transición entre ambas pantallas resulta fluida. No tienes la sensación de pasar del móvil a otro dispositivo distinto, sino simplemente de ampliar lo que estabas haciendo.La multitarea es donde más sentido cobra. La pantalla se puede dividir en dos o incluso en tres partes para utilizar varias aplicaciones simultáneamente. Por ejemplo, puedes tener abierto Google Maps mientras respondes un mensaje, consultar una página web mientras escribes unas notas o ver un vídeo sin dejar de atender otras tareas. Cambiar el tamaño de las ventanas y pasar de una a otra es sencillo y, aunque no todas las aplicaciones están igual de bien adaptadas, la experiencia general funciona muy bien.La inteligencia artificial también tiene bastante presencia, como ocurre ya en el resto de los móviles de gama alta de Samsung. Entre las novedades está Now Nudge, que propone acciones en función de lo que estás haciendo, y Photo Assist, que permite modificar fotografías mediante instrucciones escritas y comparar el resultado con la imagen original aprovechando la pantalla interior.Son herramientas útiles en momentos concretos, pero no diría que la IA sea el principal motivo para elegir este teléfono. Lo verdaderamente diferencial sigue siendo cómo el software aprovecha sus dos pantallas y facilita utilizar varias aplicaciones al mismo tiempo.Samsung promete además hasta siete generaciones de actualizaciones del sistema operativo y de seguridad. Es un compromiso especialmente importante en un móvil con este precio, que debería poder utilizarse durante muchos años.Cámaras: el gran talón de AquilesLas cámaras son uno de los apartados en los que Samsung ha hecho concesiones para conseguir este formato más compacto. El Galaxy Z Fold8 incorpora dos sensores traseros de 50 megapíxeles: uno principal y un ultra gran angular. No hay teleobjetivo, una ausencia que resulta difícil de justificar en un móvil de este precio y que marca una diferencia importante con el Fold8 Ultra.La cámara principal ofrece buenos resultados, especialmente cuando hay suficiente luz. Las imágenes tienen detalle, un buen rango dinámico y los colores intensos habituales en el procesado de Samsung. El ultra gran angular también cumple y supone una mejora importante, aunque no alcanza la versatilidad que ofrecería una tercera cámara dedicada al zoom.El problema aparece precisamente cuando quieres acercarte a algo. Al no tener zoom óptico, el teléfono depende del recorte digital y la pérdida de detalle se hace evidente conforme aumentas la distancia. Para las fotografías habituales del día a día las cámaras responden bien, pero no estamos ante el mejor móvil fotográfico de Samsung ni ante un apartado a la altura de lo que cabría esperar por su precio.Tiene además dos cámaras frontales de 10 megapíxeles, una en cada pantalla. La exterior es suficiente para videollamadas y selfis, mientras que la interior resulta práctica cuando utilizas el móvil desplegado, aunque la calidad es más justa. ¿La ventaja? En un plegable es que también puedes utilizar las cámaras traseras para hacerte una foto mientras ves el encuadre en la pantalla exterior.Autonomía: suficiente para cumplir el díaLa autonomía era una de las grandes dudas antes de probar un móvil tan fino y con dos pantallas. El Galaxy Z Fold8 incorpora una batería de 4.800 mAh que, en términos generales, permite llegar al final del día sin demasiados problemas con un uso variado.La duración depende mucho de cómo utilices el teléfono. Si recurres principalmente a la pantalla exterior para consultar mensajes, navegar o hacer fotografías, el consumo es razonable. Si mantienes abierta durante mucho tiempo la pantalla interior para ver vídeos, jugar o utilizar varias aplicaciones al mismo tiempo, la batería baja bastante más rápido. No es un móvil pensado para aguantar dos jornadas, pero tampoco obliga a vivir pendiente del cargador.La batería utiliza tecnología de silicio-carbono, que permite incorporar más capacidad sin aumentar el grosor del dispositivo. Es una de las claves que explican que Samsung haya podido llegar a los 4.800 mAh en un cuerpo de solo 4,5 milímetros cuando está desplegado.La carga alcanza los 45 W por cable y los 20 W de forma inalámbrica. Es una mejora frente a generaciones anteriores y permite recuperar buena parte de la batería en poco tiempo, aunque sigue lejos de las velocidades que ofrecen otros fabricantes en móviles de gama alta. Además, el cargador no está incluido en la caja. Valoración Nota 9Lo mejorEl formato pasaporte: más compacto, ligero y cómodo que los plegables tipo libro tradicionales.La pantalla interior, que resulta muy útil para consumir contenido, leer y utilizar varias aplicaciones.El rendimiento y un software que aprovecha bien las dos pantallas.La novedad: es un móvil que apetece, que gusta y que es distinto.Lo peorLas cámaras están por debajo de lo esperable en un móvil de este precio, especialmente por la ausencia de teleobjetivo. Se calienta cuando se le exige durante bastante tiempo. La autonomía permite terminar el día, pero no destaca.El precio sigue siendo una barrera importante.