En tiempos en los que la tecnología y sus infinitas aristas digitales se hacen sentir con fuerza en la cotidianidad humana, desde San Miguel una joven pareja propone desentenderse del mundillo de las pantallas, las inteligencias artificiales y las apps para volver a transitar -durante unas horas, aunque sea- por los seguros y siempre entretenidos senderos de los juegos de mesa.Con ese propósito y forjado con un espíritu similar al que se desarrolla en las sociedades de fomento barriales, donde la interacción entre las personas se materializa analógicamente sin dispositivos de por medio, surgió hace un año Clúdico, la iniciativa que Diego Trasatti y Paula Galarza lanzaron casi sin darse cuenta en medio de un complejo contexto familiar."Nos transformó la vida por completo. Fue un antes y un después, y nos está dando muchas satisfacciones", sintetiza la vecina de Bella Vista y madre al cubo. "Es nuestra vida. Hoy, realmente es nuestro motor y proyecto de vida", completa con orgullo el comerciante local, quien debió cerrar dos tiendas de ropa ante la tormentosa circunstancia económica que vienen recibiendo los negociantes en general.Ese cimbronazo financiero sacudió el tablero familiar hace una docena de meses, pero ambos aún tenían alguna ficha por jugar incluso pese a la amenazante incertidumbre. Así, en una de sus tantas partidas de mesa, hobby que los apasiona desde siempre y que comparten al menos una vez por día, se jugaron un pleno: tras convocar a poco más de 10 amigos a una merienda para descomprimir aquella situación con juegos en el living de su hogar, encontraron en esa práctica un bálsamo y la posibilidad de reinventarse."Teníamos la energía muy abajo y estábamos desgarrados; pero cuando se cayeron las ventas y los locales, se empezó a levantar con fuerza Clúdico", coinciden, en relación al nacimiento del evento de juegos de mesa que viene ganando terreno en el distrito y que le debe su nombre a la combinación de las palabras 'club' y 'lúdico'. Definido por sus creadores como "una caravana itinerante", la propuesta recreativa anima las tardes y noches en diferentes locales gastronómicos con sus más de 300 juegos de mesa y las performances que ofrecen in situ. Entre su variada oferta hay desafíos de estrategias y de azar, didácticos, temáticos, musicales y un extenso etcétera. Para todos los gustos."Cuando empezamos, hacíamos dos eventos por mes. Ahora, solo en julio, hicimos ocho. Y para agosto, ya tenemos confirmados 10. Posiblemente, para septiembre sean 12. De a poco, estamos convirtiéndolo en nuestra actividad principal", cuenta Diego, en relación al crecimiento de la iniciativa por la que ya pasaron más de 500 personas y que se caracterizó -en primera instancia- por la modalidad de difusión 'boca en boca'.Con el desarrollo propio de su proyecto, las redes sociales inevitablemente hicieron su parte: en Instagram, la cuenta ahora tiene más de 4.000 seguidores y es por allí por donde se informan las agendas mensuales (también vía lista de difusión en WhatsApp) con los espacios en donde llevarán adelante las jornadas que se extienden durante tres horas. En ese período, los y las participantes se desconectan casi por completo del mundo digital y los teléfonos quedan en stand by por 180 minutos. Todo es atención, concentración y enfoque en las cartas, fichas y trivias, y demás elementos propios de las partidas de entretenimiento."Se genera un espacio en donde la gente se encuentra cara a cara y de una manera genuina, como antes. Se rompe el hielo con lo lúdico y eso genera confianza y un vínculo con alguien que no conocés", agrega el vecino. Y Paula, quien se tatuó el logo de su emprendimiento (que es una runa) explica: "Cuando se inscriben para participar, a las personas les pedimos la fecha de nacimiento para organizar los grupos según un patrón zodiacal, porque queremos que haya un equilibrio y que no se genere cierta tirantez. La gente se engancha con eso, le gusta".Durante las jornadas, los participantes (que llegan a ser 40 personas, en promedio) pueden agruparse en mesas cerradas o abiertas. Las primeras son aquellas conformadas por hasta siete sujetos que compiten entre sí; y las otras, armadas por personas que llegan de manera individual, en parejas o en pequeños grupos. La edad base es 12 años. Al final del evento, en medio de juegos musicales y en un ambiente súper distendido, todas las mesas compiten entre sí por meriendas, cenas, merchandising, entradas y participan de sorteos. Todo, sin clics, scrolls, likes ni posts de por medio."Nos emociona que nuestro pasatiempo está pasando a ser un proyecto de vida familiar. Hace un año éramos 12 amigos en casa, con 12 juegos en el sillón, y ahora llenamos los cupos que nos otorgan en los locales para hacer eventos con gente que muchas veces no conocemos, pero que regresan a jugar con nosotros. Se viven cosas muy lindas, como contar con la participación de una señora de 95 años o que se encuentren casualmente una psicóloga con una paciente", cuentan a modo de anécdotas.Así, con Clúdico incorporando día a día más adeptos y ofreciendo una resistencia sana ante la creciente oferta digital, el equipo de trabajo empezó a ensancharse con las incorporaciones de Nico, Ezequiel y Rocío. "Queremos hacer algunos eventos más grandes", comentan Diego y Paula, antes de regresar a su hogar para compartir un nuevo juego de mesa con sus hijos.
La vuelta de los juegos de mesa para dejar un rato el celular
La pareja de Diego Trasatti y Paula Galarza son de Bella Vista y lanzaron "Clúdico", una propuesta que reune a la gente para divertirse cara a cara.La convocatoria es en bares y restoranes, donde ofrecen más de 300 juegos desconectarse de lo digital.











