La primera vez que la Guardia Civil habló con él, el sospechoso lo tenía claro:—Yo no he sido. No tenéis nada contra mí. Y sé que no podéis demostrarlo porque tengo mucho tiempo libre y he visto CSI y otras muchas series policiacas.La segunda vez que los agentes contactaron con él, se derrumbó. Ya contaban con más información y pruebas para inculparlo por el asesinato de un amigo ocurrido seis años antes en Coín (Málaga, 26.574 habitantes) y él mismo lo reconoció. Entonces también nombró otra serie, Dexter, cuyo protagonista cubre con plástico la escena de cada crimen para evitar dejar rastro de sus asesinatos. Él hizo lo mismo en su casa antes de descuartizar el cadáver durante varios días para luego envolver cada parte en una bolsa que metía dentro de otra y luego en una más junto a los guantes de látex que había utilizado. Más tarde dijo haber repartido cada paquete por distintos puntos del entorno de la urbanización Pinos de Alhaurín, en Alhaurín de la Torre. Allí, el Grupo de Homicidios de la comandancia malagueña ha buscado este martes los restos de la víctima con el apoyo de perros especializados sin resultados. No se ha encontrado nada.Los agentes que han desarrollado la investigación que llevó al arresto del presunto asesino, de 65 años, relatan que ha sido un trabajo con muchas dificultades. Y la principal es el tiempo, porque la desaparición de la víctima, Francisco José Agüera, de 59 años, se produjo en abril de 2020, en pleno confinamiento por la crisis sanitaria de la covid. La denuncia de sus familiares fue investigada: se cotejaron hospedajes y vuelos, se hicieron comprobaciones. Sin embargo, fue declarada de bajo riesgo porque Agüera era adulto, llevaba una vida bohemia y no se descartaba su marcha por voluntad propia. Durante más de cinco años nada cambió. No hubo nuevas denuncias, ni más averiguaciones. Solo un cartel de SOS Desaparecidos con una foto suya y la petición de informar sobre cualquier pista para lograr su paradero. Todo empezó a cambiar en junio de 2025, cuando un operario municipal encontró un cráneo en una bolsa de plástico oculta en una arqueta de un solar junto a la urbanización Pinos de Alhaurín. “Cuando encuentras algo así, sabes que hay violencia detrás porque allí también cabía el cuerpo… Y no estaba”, explican fuentes del caso. El problema es que, sin conocer su identidad, era imposible arrancar una investigación. Además, el primer análisis forense concluía que las facciones de los huesos apuntaban a que se trataba de una mujer. “Eso nos despistó mucho”, cuentan los investigadores. El punto de inflexión ocurrió a principios de 2026, cuando el servicio de criminalística certificó que los restos pertenecían a Agüera gracias a un complejo análisis genético. El Grupo de Homicidios de la Guardia Civil se puso en marcha con rapidez, pero con una desventaja de seis años. “Hacía mucho tiempo del crimen y eso complicaba cualquier paso”, relatan las mismas fuentes, que tenían prácticamente imposible reconstruir las últimas horas del fallecido o saber con quién estuvo en contacto en aquellos días. 🚨 HOMICIDIO ESCLARECIDO |Detenido el presunto autor del homicidio de un vecino de #Coín (Málaga), de 59 años, cuya #desaparición había sido denunciada en 2020. La investigación se resolvió tras el hallazgo de un cráneo humano en una arqueta de Alhaurín de la Torre en junio de… pic.twitter.com/hntXk61RV9— Guardia Civil (@guardiacivil) August 3, 2026