A Paula Pareto la historia le pertenece. Y le pertenece no solo porque la escribió ella misma, de puño y letra con la tinta de su más auténtica esencia, sino porque ya la trascendió desde la metamorfosis del legado eterno. Hay una foto de Diego Maradona que es muy icónica y recorre el mundo hasta hoy en los sitios retros o más nostálgicos que le rinden homenaje: es él, asomándose por el túnel en la cancha de Napoli en 1984 para su presentación como nuevo jugador y de fondo 80 mil hinchas esperándolo. El público casi no se ve en la escena. Lo que impacta es él, en el centro, las luces, las cámaras y decenas y decenas de fotógrafos intentando capturar la mejor foto del 10. Iluminado como un enviado, su figura de 1.65 metro, es tan grande como un sol. Y hay una foto, 32 años después, que no es en Napoli, no circula en ningún sitio retro ni es fácil de encontrar, pero se liga a aquella y está tan nítida en la memoria y en el relato de Paula Pareto, que no es necesario buscarla, porque ella la describe a la perfección. Es la Peque de 1.48, encerrada ante decenas de periodistas y fotógrafos en un lugar de Río de Janeiro, incluso con su entrenadora Laura Martinel sosteniendo los micrófonos de los que están más atrás. En distintos tiempos y espacios surge un denominador común: cuando la historia se está haciendo carne, subyace así, sin vueltas y nadie se la quiere perder. Entre los dos registros existe otra coincidencia: el corazón es celeste y blanco. Hace 10 años, el 6 de agosto de 2016, Paula Pareto se convirtió en la primera mujer argentina en conseguir una medalla dorada en unos Juegos Olímpicos, los de Río de Janeiro, los primeros que se realizaron en Sudamérica. Para ella, judoca (lo consiguió en la categoría hasta 48 kilos), tocar el cielo con las manos significó mucho más que eso. No lo sabía entonces, cuando el éxtasis de la gloria nublaba la mente ante tantas emociones. Aquello estaba lejos de ser una culminación de un proceso. Porque lo que vino después de la mano de Paula es aún más grande. Se convirtió en un ícono de reconocimiento diario y de influencia transversal. PAULA PARETO GANO MEDALLA DE ORO EN JUDO EN RIO 2016