Según el Ministerio de Transición Ecológica, el verano de 2026 es el más caluroso de la historia desde que se comenzaron a registrar datos en 1961. Un dato que, además, envía un aviso para navegantes de lo que está por venir. La climatización de los hogares se ha convertido en una prioridad para poder lidiar con el calor extremo. Una necesidad que, eso sí, puede suponer un coste importante para la economía doméstica.PublicidadMás allá de costumbres arraigadas como ventilar el domicilio por la noche o protegerse de la incidencia del sol con toldos, persianas y cortinas, tanto el ventilador como el aire acondicionado son las principales herramientas con las que contamos para sobrellevar las altas temperaturas. Sin embargo, ambas poseen un coste añadido sobre todo en forma de aumento de la factura de la luz. Es cierto que el gasto entre ambas es incomparable. Aproximadamente, un split estándar consume en la práctica entre 0,8 kWh y 1,2 kWh de electricidad por cada hora de funcionamiento, mientras que un ventilador de techo tiene un consumo aproximado de entre 0,02 kWh y 0,06 kWh por hora de funcionamiento.Combinar ambos sistemas: el truco de la sensación térmicaEstas cifras reflejan una realidad más o menos intuida por todos. Mientras que el ventilador apenas supone un incremento significativo en la factura de la luz, utilizar el aire acondicionado durante varias horas sí que es un gasto sensible para muchos domicilios. El cálculo grosso modo es el siguiente: si tomamos el precio de la luz a unos 0,18€/kWh, mantener el split encendido durante ochos horas al día implicaría un gasto extra de entre 34 y 51 euros al mes, dependiendo de la eficiencia del aparato.Pero claro, hay ocasiones en las que resulta imperativo utilizar el aire acondicionado, pues el ventilador no tiene capacidad de enfriar por sí mismo. Según las recomendaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, lo ideal es mantener la habitación a unos 26 grados en verano. La clave aquí va a ser jugar con la sensación térmica. ¿Cómo? Combinando aire acondicionado y ventilador.Concretamente, la práctica más eficiente es utilizar el split para bajar la temperatura hasta los deseados 26 grados y, acto seguido, encender el ventilador para que reparta y remueva el aire frío en toda la estancia. De esta manera, la habitación se sentirá como si estuviese a 23 o 24 grados, pero empleando únicamente el gasto residual del ventilador, que apenas implica unos pocos céntimos al día, y evitando obligar al aire acondicionado a trabajar a potencias elevadas.PublicidadAdemás, existen una serie de buenas prácticas que nos ayudan a que nuestras máquinas sean más eficientes en su cometido de mantenernos frescos, y por ende a ahorrar lo máximo posible.Consigue un ventilador acorde con el tamaño de la habitaciónPara que un ventilador sea eficaz, el diámetro de sus aspas y su potencia deben ir en consonancia con los metros cuadrados de la estancia. Un equipo demasiado pequeño en un espacio amplio tendrá que funcionar a máxima velocidad constantemente, generando más ruido y gasto sin llegar a mover el aire necesario, mientras que un modelo con las dimensiones correctas logrará una brisa uniforme con un consumo mínimo a velocidades bajas o medias.Como regla general, se recomienda que las habitaciones pequeñas, esto es aquellas que tienen menos de 13 metros cuadrados, cuenten con un ventilador de diámetro inferior a 107 cm, mientras que para las medianas (entre 13 y 18 metros cuadrados), se recomienda que tenga un diámetro de entre 107 y 132 cm. Finalmente, las estancias más grandes serán las que necesiten un ventilador de mayor tamaño, o incluso dos si estamos hablando de espacios realmente amplios.PublicidadRealiza un mantenimiento y limpieza adecuados del aire acondicionadoEl mantenimiento del aire acondicionado es algo que suele olvidarse en invierno, y de lo que nos lamentamos en verano. Básicamente, la acumulación de polvo y suciedad en los filtros bloquea el flujo del aire y obliga al compresor a trabajar mucho más para alcanzar la temperatura deseada, lo que puede disparar el consumo eléctrico hasta un 10% o 15%. Es por ello que se deben limpiar los filtros al menos una vez al principio del verano, lo que no solo ayuda a prolongar la vida útil del aparato, sino que tiene su reflejo en la factura de la luz.Además, más allá de los filtros, es fundamental prestar atención al estado del gas refrigerante y del circuito técnico. Es importante tener en cuenta que un aire acondicionado es un circuito cerrado, por lo que no deberían existir fugas, especialmente en los aparatos nuevos. Sin embargo, los viejos sí que precisan de una comprobación periódica.Invierte en una máquina con modo ECO o InverterLos equipos antiguos de aire acondicionado funcionan mediante arranques y paradas a máxima potencia, lo que implica un gasto enorme de luz cada vez que la máquina se pone a trabajar. Por contra los modelos con tecnología Inverter o con modo ECO regulan la velocidad del compresor de manera continuada, lo que les permite mantener la temperatura constante. Esta gestión del motor evita los picos de consumo, lo que se puede traducir en un ahorro energético de hasta el 50% en algunos casos.Juega con el temporizador a tu favorAutomatizar las horas de encendido y apagado del aire acondicionado evita que los equipos funcionen de forma innecesaria en estancias vacías o durante toda la noche. Por ejemplo, programar el aire acondicionado para que se apague un par de horas después de irte a dormir, una vez tu temperatura corporal ha bajado, permite descansar con confort sin mantener la máquina encendida ininterrumpidamente. Del mismo modo, resulta muy eficiente programar su encendido unos 15 o 20 minutos antes de regresar a casa tras la jornada laboral; así se logra una estancia fresca al llegar sin necesidad de tener el aparato funcionando en balde durante horas o de forzarlo a potencias máximas para enfriar con prisas.Mantén la habitación aisladaEl esfuerzo que realiza un equipo de climatización depende directamente de las pérdidas de frío y del calor que entra desde el exterior. Es por ello que se deben mantener puertas y ventanas bien cerradas mientras el aire o el ventilador estén en marcha, junto con el uso estratégico de persianas y cortinas en las horas centrales del día. Estas prácticas logran crear un efecto termo que conserva el ambiente fresco durante más tiempo.