Según fuentes cercanas a la operación, la CIA ha creado en secreto un grupo de trabajo sobre Cuba, poniendo en marcha planes para una campaña más coordinada con el fin de presionar al gobierno cubano para que realice los cambios económicos, políticos y de liderazgo exigidos por el presidente Donald Trump.

Según indicaron, la creación de este grupo de trabajo permitirá a la agencia destinar rápidamente más recursos financieros, humanos y técnicos a Cuba.

Según las fuentes, el grupo de trabajo ha comenzado a incorporar oficiales que reclutan y gestionan espías, analistas de inteligencia, oficiales que llevan a cabo operaciones cibernéticas y oficiales que se especializan en operaciones de influencia encubiertas.

En 1960, la CIA creó un grupo de trabajo previo sobre Cuba, cuyos miembros supervisaron la fallida invasión de Cuba, respaldada por la agencia, que tuvo lugar al año siguiente y que se conoce como la invasión de Bahía de Cochinos.

Según las fuentes consultadas sobre el nuevo grupo de trabajo, su mandato es más limitado: crear fisuras entre la élite política cubana, con la esperanza de presionar a los cubanos para que reemplacen a los considerados intransigentes antiestadounidenses por líderes más pragmáticos y más receptivos a las exigencias de Trump.