Jorge Dastis |
Tokio (EFE).- Cuando se cumplen 81 años del lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima, Japón se esfuerza por mantener un delicado equilibrio entre el activismo antinuclear y el interés estratégico, mientras en Tokio aumenta la preocupación por el auge militar de China y el aumento de los conflictos internacionales.
«La misión de nuestro país, única nación que ha sufrido bombardeos atómicos, es la de liderar los esfuerzos de la comunidad internacional hacia una sociedad libre de armas nucleares», dijo este jueves la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante la ceremonia anual en recuerdo a las víctimas de Hiroshima.
Sin embargo, tras el evento, la mandataria habló con estudiada ambigüedad, en línea con la postura que ha mantenido desde que llegó al poder en octubre del año pasado, y rechazó aclarar en una rueda de prensa si los compromisos antinucleares de Japón (no poseer, no producir y no permitir que se introduzcan armas nucleares en el país) formarán parte de la nueva estrategia de defensa que prepara el archipiélago.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en la ceremonia por el 81 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. EFE/EPA/JIJI PRESS










