La aplicación turística siguió mostrando durante un tiempo una supuesta atracción antigua, y los visitantes llegaban a la ladera convencidos de que iban a recorrer un recinto histórico extraordinario. La credibilidad creció porque una guía local había dedicado cuatro páginas al lugar y había impreso 3.000 ejemplares con logotipos institucionales.
Tras esa cobertura apareció el Anfiteatro Marittimo Berico, una construcción levantada en los Colli Berici, cerca de Arcugnano, que Franco Malosso presentó como un conjunto arqueológico con restos neolíticos, griegos y romanos.
Un estafador convirtió una ladera en un supuesto yacimiento arqueológico
Malosso, un italiano de 69 años que también utilizaba el pomposo nombre de Franz von Rosenfranz, cobró hasta 40 euros por acceder a un recinto de unos 5.000 metros cuadrados donde había gradas de piedra clara, columnas, estatuas y una piscina artificial.
La promoción atribuía el lugar a episodios vinculados con Julio César, Cleopatra, los templarios y Julieta, el personaje ficticio de Shakespeare asociado a Verona, aunque el recinto se encontraba en la provincia de Vicenza. También fechó la construcción en el año 393, una cronología incompatible con la vida de César y Cleopatra, y presentó una iglesia del complejo como residencia de Julieta.











