Llegó a ser cantautor casi de casualidad. En 2006, el joven Nano Stern (Santiago, 1985) debutó con su disco homónimo que lo posicionó como un nuevo exponente de la canción defendida a pulso de guitarra. Pero en sus comienzos estaba más interesado en el rock, a partir de su experiencia como integrante de bandas como Matorral y de Mecánica Popular. “Yo no tenía el más mínimo interés como en convertirme en trovador, en cantautor, no era como mi búsqueda en ese momento”, dice a Culto. Pero el destino ofrece rincones inesperados. Eran los primeros años 2000 y poco a poco, el avance de la tecnología permitió el acceso a programas de grabación y edición de audio.Así, Nano empezó a probar. “Era un momento en que recién se podía grabar en un computador. Habían las primeras herramientas que permitían hacerlo, y yo estaba muy embalado con eso, experimentando”.Por ello, parte de ese primer material lo grabó solo, en una pieza en la que vivía en Amsterdam, la histórica capital de Países Bajos, donde estudiaba por entonces. “Yo me sentaba en la cama, ponía el computador al lado mío, un micrófono 58, me las arreglaba como fuera para salvar”.Nano Stern