Tras pisar una mina terrestre, Oleg Shikin fue trasladado al hospital con metralla incrustada en el cráneo, quemaduras en la cara y en una mano, y heridas en el ojo izquierdo, el pecho, los brazos y las piernas. Una parte de su cráneo debió ser extirparpada quirúrgicamente.
Shikin se había alistado en el ejército a cambio de obtener su libertad de una colonia penal. En los últimos cuatro años, mientras Rusia buscaba reforzar sus filas para la guerra en Ucrania, decenas de miles de presos tomaron la misma decisión.
Tras recibir tratamiento, Shikin fue remitido a una evaluación médica militar para determinar si era “no apto para el servicio militar”, lo que autoriza la baja de los soldados en tiempos de guerra.
Los médicos le recomendaron volver a ser evaluado después de un mes de licencia médica. Pero, en lugar de eso, fue reincorporado de manera inmediata al frente de batalla con una placa de titanio en la cabeza.
El caso de Shikin es uno de los muchos que ha descubierto BBC News Rusia.









