Actualizado a las 06:30h.
Síndrome de Estocolmo de los hábitos. Sí, existe. Así lo apunta Noelia Samartin, neurocientífica, psicología clínica, en su libro 'Has venido a vivir'. en el que de manera metafórica describe lo que ocurre cuando una persona se convierte en rehén de sus propios ... hábitos. Explica que, igual que en el Síndrome de Estocolmo clásico, donde una persona desarrolla cierta dependencia emocional hacia quien la mantiene cautiva, aquí la 'cautiva' es la rutina. «Nos aferramos a hábitos (aunque nos generen estrés, cansancio o malestar) porque creemos que son necesarios para estar bien y ser quienes queremos ser o para mantener el control de nuestra vida. El cerebro -añade-, acostumbrado a la predictibilidad, refuerza la sensación de seguridad cuando seguimos estas rutinas, incluso si nos agobian. Así, aunque los hábitos inicialmente nos ayudaban, con el tiempo podemos sentir que vivimos 'trabajando después del trabajo': cumpliendo obligaciones constantes que en lugar de hacernos sentir mejor, nos mantienen bajo una sensación de ahogo constante».
Redes sociales
Psicología
Estrés







