Los jóvenes beben menos alcohol que antes, pero quienes no lo hacen se enfrentan a una dura realidad cuando tienen que integrarse con quienes sí lo consumen: el alcohol resulta ser casi “un contrato” para relacionarse en festejos. Es el caso de Andrea, una joven que ha sufrido rechazo por socializar en contextos de ocio sin contar con el consumo de alcohol. Le ha pasado, por ejemplo, en los ratos previos a entrar en discotecas, donde le han llegado a llamar “amargada” por no consumir bebidas alcohólicas: “La previa es el parking y ahí me cuesta encajar”, dice.
También observamos que quienes se apartan de la norma siguen percibiendo presiones para consumir. Ese es uno de los principales retos que ponen de manifiesto estas investigaciones.
Beatriz Martín Padura
— Directora General de Fad Juventud
La “timidez” de esta joven añadida a la presión que ha sentido le han llevado a recurrir al consumo de alcohol ocasional para interactuar con otras personas en contextos de ocio. “Alguna vez he recurrido a un puntito de alcohol para soltarme debido a la timidez”, asegura.








