Análisis Exclusivo suscriptores Colombia amplió su agenda global, enfrentó su máxima tensión con EE. UU., restableció relaciones con Venezuela, pero también deja pendientes.Collage Petro Diplomacia Foto: EFE / AFP / Ilustración elaborada con IA / EL TIEMPOEDITORA DE INTERNACIONAL05.08.2026 22:40 Actualizado: 05.08.2026 22:40

Cuando Gustavo Petro llegó al poder en 2022, prometió una política exterior distinta: menos subordinada a EE. UU. y más orientada hacia el no alineamiento, el multilateralismo, la acción climática, la transición energética y un mayor protagonismo latinoamericano. Cuatro años después, el balance que deja es desigual y paradójico: Colombia ganó visibilidad internacional, pero eso no siempre se tradujo en resultados concretos ni en relaciones estratégicas más sólidas.Que el perfil internacional del país cambió es, de hecho, medible. Según cifras oficiales del Dapre, Petro hizo 67 viajes internacionales (más de 260 días por fuera del país), muy por encima de los 48 de todo el gobierno de Duque (ver gráfico). A eso se suman 11 nuevas embajadas, incluidas las de Riad y Doha, las presidencias pro tempore de la Celac, la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico, el ingreso al Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2026-27 y, tras siete años de ruptura, el restablecimiento de relaciones con Venezuela y la reapertura de la frontera. Pero, como advierte Daniel Zovatto, analista político y director de Radar Latam 360, dicho activismo no bastó: “La política exterior de Petro deja la impresión de haber sido más eficaz en la construcción de una narrativa que en la obtención de resultados concretos duraderos”. LEA TAMBIÉN “La Colombia de Petro tuvo un papel limitado en la política internacional, aunque en distintos momentos logró ejercer liderazgo en temas como la paz en Centroamérica, la corresponsabilidad frente al problema de las drogas y la construcción de la Agenda 2030”, explica por su parte la académica Carolina Cepeda en un análisis para el medio informativo latinoamericano, Nodal. En esa línea, Cepeda destaca que el gobierno de Petro buscó posicionar al país en una agenda progresista global marcada por la defensa de los derechos humanos, la reforma de la política antidrogas, la justicia climática y la política exterior feminista. Trino de Gustavo Petro haciendo alusión a un saludo Nazi. Foto:Captura de pantalla.“Uno de los ejes más visibles fue su postura frente a la guerra en Gaza, que incluyó el respaldo a la demanda por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia -de la que ya anunció Abelardo De La Espriella que se retirará- y una firme condena a las acciones israelíes, lo que derivó en una ruptura diplomática y comercial entre ambos países”, señala Cepeda. Más allá de avances diplomáticos y simbólicos, los efectos en inversión, comercio y transferencia tecnológica aún son incipientes, por lo que varias de las iniciativas anunciadas permanecen más en el terreno de las expectativas que en el de las realizacionesGobernar por redes sociales y las tensiones con Trump, Netanyahu y otros líderesNo obstante, los expertos advierten que con un mandatario acostumbrado a priorizar sus redes sociales antes que los canales oficiales, las tensiones estuvieron a la orden del día. El mayor deterioro fue con Estados Unidos, tras el regreso de Donald Trump al poder en enero de 2025: la crisis por los vuelos de deportación, la inclusión de Petro en la lista Ofac en octubre de ese año y los ataques estadounidenses a embarcaciones en el Caribe, en medio de la extracción de Nicolás Maduro en enero de 2026 por parte de Washington, dejaron a Colombia enfrentando la mayor tensión bilateral con su socio histórico y en evidente rezago ante la reconfiguración del poder de la región. Zovatto atribuye buena parte de ese desgaste al estilo personalista de la diplomacia, “conducida desde la comunicación presidencial antes que desde la institucionalidad”, con episodios como la comparación de las políticas migratorias de Trump con el nazismo y choques públicos con Perú, El Salvador, Argentina y Ecuador. Pese a la reunión entre Petro y Trump, las relaciones se mantuvieron distantes. Foto:EFE.Pero, reconoce que el cierre resultó “menos conflictivo de lo que muchos anticipaban”, tras la cumbre Petro-Trump de febrero. Eduardo Pastrana, director del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, coincide en el diagnóstico general, aunque pone el acento en América Latina. Para el analista, “lo más destacado en materia de política exterior fue el restablecimiento de las relaciones con Venezuela”, que permitió reactivar parcialmente el comercio, reabrir consulados y avanzar en cooperación contra el crimen transnacional. El reverso, dice Pastrana, es que la administración Petro se quedó corta en la implementación. En Venezuela los consulados funcionan a cuentagotas ante la falta de personal, mientras que 12 colombianos se mantienen como presos políticos del régimen. “En cuanto al objetivo de impulsar o relanzar los procesos de integración latinoamericana, la Alianza del Pacífico se estancó, la Comunidad Andina no inició su reingeniería y la Celac no logró impulsar consensos regionales tras la lánguida cumbre de noviembre en Santa Marta a la que pocos dignatarios asistieron”, explica Pastrana. Para los analistas, la postura de Petro terminó, contrariamente, “contribuyendo a la radicalización, la polarización y la ideologización” de la integración, con confrontaciones. LEA TAMBIÉN La política exterior de Petro también impulsó la reforma del régimen internacional de drogas, promoviendo un cambio de paradigma centrado en las causas estructurales del narcotráfico y apoyando la revisión de la clasificación internacional de la hoja de coca. A ello se sumó una fuerte apuesta por la acción climática y la biodiversidad, reflejada en escenarios como la COP16 de Cali, con los que Colombia buscó proyectarse como líder en justicia climática. El presidente Gustavo Petro cortó las relaciones con Israel. Foto:El TiempoAtraer inversiones: el gran pendiente de las apuestas internacionales Con el objetivo de diversificar las relaciones, Petro oficializó el ingreso de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta durante la visita oficial de Petro a China en mayo de 2025, con la expectativa de atraer inversiones. A esta estrategia se sumó la iniciativa “Estrategia África 2022-2026”, orientada a fortalecer vínculos políticos, económicos y culturales con ese continente. La decisión también abrió la puerta al ingreso de Colombia al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, lo que amplió las opciones de financiamiento para proyectos. Pero, aunque esto permitió a Colombia diversificar sus interlocutores y proyectar una política exterior menos dependiente de Estados Unidos, sus resultados concretos siguen siendo modestos. Lo más destacado en materia de política exterior fue el restablecimiento de las relaciones con Venezuela“Más allá de avances diplomáticos y simbólicos, los efectos en inversión, comercio y transferencia tecnológica aún son incipientes, por lo que varias de las iniciativas anunciadas permanecen más en el terreno de las expectativas que en el de las realizaciones”, advierte Zovatto. Gustavo Petro en la Consejo de Seguridad de la ONU. Foto:Presidencia.Fragilidad institucional: menos diplomáticos de carrera En el plano institucional, la académica Cepeda advierte “fragilidad”: pese a la meta de que la mitad de las embajadas colombianas estuvieran a cargo de diplomáticos de carrera, para julio de 2025 la cifra llegaba apenas al 30 % (558 funcionarios de carrera de 1.602). Asimismo, advierte que tanto la política exterior feminista —decretada como política de Estado en marzo— como el ingreso de Colombia a la Iniciativa de la Franja y la Ruta podrían no sobrevivir al cambio de gobierno si no se institucionalizan. La política exterior de Petro deja la impresión de haber sido más eficaz en la construcción de una narrativa que en la obtención de resultados concretos duraderosLo que hereda el nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella no es sencillo: recomponer la relación con EE. UU., definir una posición frente a la Venezuela pos-Maduro, equilibrar la relación entre Washington y Pekín, así como reactivar la integración regional. Para Zovatto, el margen de maniobra del nuevo gobierno en el plano internacional dependerá de su capacidad de mostrar resultados rápidos. Abelardo de la Espriella asume varios retos en materia internacional. Foto:MAURICIO MORENO“La ciudadanía latinoamericana ha reducido drásticamente su tolerancia hacia los gobiernos recién electos”, advierte, en una región donde varios mandatarios de derecha —José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Nasry Asfura (Honduras) y Javier Milei (Argentina)— ya muestran desgaste temprano en las encuestas. La política exterior de Gustavo Petro transformó la manera en que Colombia se presenta al mundo y amplió los temas con los que buscó proyectarse, por lo que la pregunta que marcará los primeros meses del nuevo gobierno en esta materia es si esa transformación dejó beneficios estratégicos duraderos o si terminó erosionando vínculos construidos durante décadas. LEA TAMBIÉN Los 5 grandes retos del nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella Recomponer la relación con Estados Unidos tras la salida de Petro de la listaOfac y la crisis diplomática de 2025. Definir una posición clara frente a la Venezuelapos-Maduro, con Delcy Rodríguez al frente del gobierno interino. Equilibrar la relación entre Washington y Pekín. Revitalizar la Celac, la CAN y la Alianza del Pacífico en pro de potenciar la integración regional. Reconstruir la confianza con aliados estratégicos, incluido Israel. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.