En Estados Unidos, 25,2 millones de adultos menores de 35 años vivían con sus padres en 2025, según un estudio de Realtor.com (Imagen Ilustrativa Infobae)En Estados Unidos, 25,2 millones de adultos menores de 35 años vivían en 2025 en la casa de sus padres, según un estudio de Realtor.com. El récord se vinculó al encarecimiento de la vivienda y al desfase entre salarios e inflación.El dato superó incluso los niveles registrados durante la pandemia de COVID-19, de acuerdo con la inmobiliaria en línea. Entre los jóvenes de 25 a 34 años que vivían con sus padres, cerca de siete de cada 10 trabajaban, un matiz que desarmó la idea de que el fenómeno se explicaba solo por la falta de empleo.PUBLICIDADEsa combinación de empleo e imposibilidad de sostener un hogar propio apareció en testimonios recogidos por CBS News, canal y sitio de noticias de Estados Unidos. Karleigh Gaudreau, asesora empresarial y creadora de contenido de 34 años, volvió a vivir con sus padres después de regresar a su estado de origen tras una ruptura con la pareja con la que residía en Carolina del Sur.Gaudreau explicó al medio que ganaba unos USD 60.000 al año y que podía afrontar un alquiler compartido, pero no el costo completo de una vivienda por su cuenta. Al describir el límite de sus finanzas, sostuvo: “Para poder afrontar ese gasto además de los préstamos estudiantiles o la cuota del coche, es realmente difícil funcionar con algo que, en mi opinión, sea inferior a USD 85.000”.PUBLICIDADEl récord de adultos jóvenes que viven con sus padres en Estados Unidos se vinculó al encarecimiento de la vivienda y al desfase entre salarios e inflación (Imagen Ilustrativa Infobae)El regreso de adultos jóvenes al hogar familiar coincidió con un deterioro de la posibilidad de comprar una vivienda en Estados Unidos. Menos del 40% de los hogares que no eran propietarios podía permitirse una vivienda típica para compradores primerizos, según un análisis de LendingTree.La presión económica no se limitó al mercado del alquiler. El aumento de los precios de las casas y de las tasas hipotecarias alejó la compra de una primera propiedad para una parte creciente de la población, en un contexto en el que el ahorro inicial y el acceso al crédito se volvieron barreras determinantes para dar el paso hacia la propiedad.PUBLICIDADEn ese marco, CBS News citó a Susan Wachter, profesora de bienes raíces en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, quien sintetizó el problema con una advertencia: “La sociedad en su conjunto tiene que responder”.La académica añadió que la cuestión excedía el valor de venta de las propiedades y el costo de las hipotecas. “Se trata de que la vivienda sea asequible en todos los ámbitos. No se limita solo al precio de la vivienda y la hipoteca”.Vivir con los padres se convirtió en una estrategia de ahorro ante la falta de asequibilidad de la vivienda, un problema que Susan Wachter definió como estructural (Imagen Ilustrativa Infobae)El caso de Gaudreau mostró que, para parte de estos adultos, volver a la casa familiar funcionó como una medida transitoria para recomponer ingresos y reordenar gastos. Tras reducir el desembolso mensual en alquiler mientras vivía con sus padres, planeó mudarse a su propio apartamento en noviembre.PUBLICIDADEn términos prácticos, la convivencia con la familia operó como un colchón financiero: permitió recortar un gasto fijo alto, sostener obligaciones paralelas —como préstamos estudiantiles o el pago del coche— y, al mismo tiempo, intentar construir un margen para el próximo paso. En el relato recogido por CBS News, el regreso no se presentó como una decisión deseada, sino como una alternativa disponible ante un escenario de costos que desbordó el salario.El estudio de Realtor.com ubicó el fenómeno en una tensión más amplia entre ingresos y precios. En esa lectura, el récord de 2025 no solo reflejó el encarecimiento de la vivienda, sino también el impacto de una dinámica en la que el mercado exigió umbrales de ingreso más altos para sostener un alquiler sin compartir o para proyectar una compra.PUBLICIDADA la vez, el hecho de que una proporción significativa de los jóvenes que vivían con sus padres estuviera empleada apuntó a un cambio de fondo: tener trabajo dejó de ser garantía suficiente para independizarse. La dificultad, según los datos mencionados, no se concentró únicamente en conseguir empleo, sino en transformar ese ingreso en una vida autónoma sin quedar atrapado en gastos que, mes a mes, absorbieron la mayor parte del presupuesto.En el caso de Gaudreau, esa ecuación se explicitó con una comparación directa entre lo que ganaba y lo que consideraba necesario para asumir en soledad el costo de la vivienda, además de otras obligaciones. Su cálculo personal —expresado en el umbral de USD 85.000— condensó la distancia entre ingresos y costos que el informe asoció al crecimiento de la convivencia intergeneracional.PUBLICIDADEl análisis de LendingTree, por su parte, reforzó que el problema no se agotó en el alquiler. Si menos del 40% de los hogares que no eran propietarios podía pagar una vivienda típica para compradores primerizos, la posibilidad de pasar del alquiler a la compra quedó, para muchos, fuera de alcance. Esa barrera, en la práctica, redujo opciones: quienes no podían comprar y tampoco podían asumir un alquiler completo encontraron en el hogar familiar una salida inmediata.En ese cuadro, el comentario de Wachter funcionó como una síntesis: no se trató solo de precios de venta o tasas hipotecarias, sino de una discusión más amplia sobre asequibilidad. La frase citada por CBS News apuntó a una respuesta que excediera decisiones individuales y obligara a mirar el problema como un componente estructural del acceso a la vivienda.PUBLICIDAD
Más de 25 millones de jóvenes menores de 35 años viven con sus padres en EE. UU., según un estudio
El salto en los precios de alquiler y compra deja a empleados sin margen para independizarse y revierte la tendencia prepandemia








