NoticiaLa investigación ratifica que el yacimiento de Monclar tiene una susceptibilidad natural elevada a generar aguas ácidas y liberar elementos minerales.Dos años de análisis geológico, mineralógico y geoquímico permitieron establecer que las rocas del depósito de Monclar podrían generar acidez y movilizar elementos potencialmente peligrosos. Foto: Instituto HumboldtPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD05.08.2026 17:00 Actualizado: 05.08.2026 17:00
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) presentó los resultados de una investigación que evaluó, con el mayor nivel de detalle hasta ahora alcanzado, el potencial de generación de drenaje ácido del depósito de cobre y molibdeno de Mocoa, ubicado en la zona de Monclar, ocho kilómetros al noroccidente del casco urbano del municipio, en el departamento del Putumayo. LEA TAMBIÉN El estudio, elaborado por las geólogas Juanita Sierra Salamanca y Catalina Sánchez Caballero entre 2025 y 2026, integró información geológica, mineralógica y geoquímica de 89 muestras de roca extraídas de diez testigos de perforación conservados en la Litoteca Nacional del SGC. Esos núcleos, perforados entre 1978 y 1983 en el marco de un proyecto conjunto de Naciones Unidas y el antiguo Ingeominas, fueron seleccionados a partir de un modelo geológico tridimensional del depósito que permitió capturar su heterogeneidad mineralógica.El Servicio Geológico Colombiano analizó 89 muestras del depósito de Monclar. Foto:Esneyder Gutiérrez (EL TIEMPO)¿Qué es el drenaje ácido y por qué importa?Los depósitos de cobre y molibdeno como el de Mocoa suelen contener grandes cantidades de minerales sulfurados —pirita, calcopirita y molibdenita, entre otros— que, al quedar expuestos al agua y al oxígeno, se oxidan y generan acidez. Ese proceso, conocido como drenaje ácido, puede bajar el pH de las aguas superficiales y subterráneas y favorecer la disolución y movilización de metales y otros elementos considerados potencialmente peligrosos para la salud humana y los ecosistemas.El fenómeno es un riesgo especialmente relevante cuando se contempla la explotación minera de un yacimiento de este tipo, pues implica exponer al aire y al agua decenas de millones de toneladas de roca que antes permanecían aisladas en el subsuelo, acelerando así procesos que en condiciones naturales ocurren de forma más lenta.Para establecer el comportamiento del depósito, el equipo del SGC aplicó cinco metodologías estáticas —ABA petrográfico, Índice ARDI, ABA clásico, ABA con Factor Corregido y la clasificación internacional AMIRA—, que analizan el fenómeno desde perspectivas mineralógicas, texturales y geoquímicas. LEA TAMBIÉN Los resultados fueron consistentes entre sí: los métodos geoquímicos clasificaron entre el 92 % y el 96 % de las muestras como potencialmente generadoras de acidez, mientras que los métodos basados en la identificación directa de minerales al microscopio arrojaron cifras de entre el 61 % y el 82 %. En todos los casos, el diagnóstico coincide en que en el depósito predominan ampliamente las rocas con capacidad de producir ácido sobre aquellas capaces de neutralizarlo.El estudio también cuantificó, a través del factor de enriquecimiento —un indicador que compara la concentración de un elemento con el promedio de la Corteza Continental Superior—, el grado en que ciertos elementos químicos se concentran en el depósito. Los valores más altos correspondieron al molibdeno, al cobre y al selenio, con concentraciones entre 17 y 157 veces superiores al promedio de referencia. La minería de cobre podría afectar el recurso hídrico de la capital del putumayo. Foto:EL TIEMPOOtros elementos, como el arsénico, el plomo, el mercurio y el talio, se mantuvieron en niveles cercanos a los de referencia, aunque los investigadores advierten que su peligrosidad no depende solo de su concentración, sino también de su toxicidad y de la posibilidad de que la acidificación facilite su movilidad.En el caso del cadmio, el informe señala que el 94 % de las mediciones estuvo por debajo del límite de detección de los equipos, por lo que no fue posible calcular con precisión su grado de enriquecimiento; pese a ello, los autores recomiendan mantenerlo bajo vigilancia en futuros estudios por su elevada toxicidad.Antecedente y siguiente faseEsta investigación amplía un estudio preliminar realizado por el SGC entre 2022 y 2024, basado en apenas 32 muestras de un solo testigo de perforación y tres muestras de agua de la quebrada Tosoy, que ya había detectado aguas con pH cercano a 4 y presencia de mercurio, aluminio, manganeso y cobre por encima de los límites normativos. El nuevo trabajo, con una base de muestreo más amplia y representativa, confirma y robustece esas conclusiones iniciales.Según el SGC, los resultados no permiten aún estimar la velocidad a la que se desarrollaría la acidificación en condiciones reales, un aspecto que será abordado en una segunda fase mediante ensayos de mayor duración. LEA TAMBIÉN La entidad, adscrita al Ministerio de Minas y Energía, señaló que la investigación busca aportar una base científica para que las autoridades ambientales y mineras tomen decisiones informadas sobre el territorio, en el marco de los principios de precaución y prevención. El SGC citó además jurisprudencia de la Corte Constitucional —entre ella la sentencia SU-018 de 2024— para sustentar que la evidencia recopilada permite constatar indicios sobre la potencialidad de un daño ambiental grave o irreversible, lo que habilitaría la adopción de medidas preventivas por parte de las autoridades competentes.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











