EditorialLa buena evoluci�n de la Bolsa espa�ola refleja a un pa�s con empresas competitivas y capaz de crecer por encima de la media europeaEl Ibex 35, por encima de los 20.000 puntos.EFEActualizado Mi�rcoles,
agosto
23:50Audio generado con IAEl Ibex 35 ha rebasado la cota hist�rica de los 20.000 puntos, un hito que constituye una magn�fica noticia para los mercados y una se�al de fortaleza de la econom�a espa�ola a menudo oculta por el ruido pol�tico. A pesar de la polarizaci�n, los esc�ndalos de corrupci�n que asedian al Gobierno y la par�lisis legislativa, los inversores contin�an apostando por un pa�s capaz de crecer por encima de la media europea, con empresas competitivas y un s�lido tejido exportador.Detr�s de esta subida conviven varios factores. Espa�a ha aprovechado la recuperaci�n posterior a la pandemia con un dinamismo superior al de buena parte de la Eurozona. La llegada de los fondos europeos ha impulsado la inversi�n y sostenido la actividad en un momento clave. Al mismo tiempo, la composici�n del propio Ibex ha jugado a favor. A diferencia de otros �ndices dominados por gigantes tecnol�gicos cuyas valoraciones dependen de expectativas futuras, la Bolsa espa�ola concentra un enorme peso en bancos, el�ctricas, infraestructuras y servicios: sectores que se benefician de una econom�a que crece, unos tipos de inter�s normalizados y la internacionalizaci�n de sus negocios.La buena evoluci�n burs�til demuestra, sin embargo, que la confianza de los inversores extranjeros en las empresas espa�olas es mayor que la que muestran los propios espa�oles. M�s de la mitad del capital de las cotizadas est� en manos internacionales, mientras la participaci�n directa de las familias contin�a siendo reducida. El ahorro nacional contempla desde la barrera c�mo otros capturan una parte creciente de la riqueza que generan las grandes compa��as espa�olas.Las razones son comprensibles. Dos crisis financieras, el estallido inmobiliario, a�os de tipos de inter�s pr�ximos a cero y una escasa cultura financiera han empujado tradicionalmente al peque�o ahorrador hacia el ladrillo o el dep�sito. Esa prudencia ha impedido participar a muchos ciudadanos en uno de los mayores ciclos alcistas de la historia reciente del mercado espa�ol. Una econom�a moderna necesita ciudadanos que comprendan los mercados para diversificar su patrimonio a largo plazo, en vez de acercarse a la Bolsa solo cuando hay r�cords hist�ricos.Hay otra advertencia que el Gobierno tampoco puede ignorar. Parte del vigor econ�mico de estos a�os descansa sobre el extraordinario impulso de los fondos europeos. Ese viento de cola no ser� permanente. Cuando desaparezca, el crecimiento depender� mucho m�s de la inversi�n privada, de la productividad y de la confianza institucional. Precisamente ah� emerge una de las principales debilidades del momento pol�tico: Espa�a contin�a sin unos Presupuestos que ofrezcan certidumbre y una planificaci�n estable a empresas e inversores.El r�cord del Ibex refleja que Espa�a tiene una econom�a capaz de competir globalmente. La cuesti�n es cu�nto tiempo podr� sostenerse esa ventaja si el impulso europeo se extingue antes de que el Gobierno recupere una m�nima normalidad presupuestaria.












