Un sistema de pagos digital creado en 2020 creció con mucha fuerza en Brasil.
Su nombre es Pix y está en los teléfonos de millones de brasileños, claramente visible en las apps de los bancos y otras instituciones de intermediación financiera, para pagar cualquier compra en un comercio o transferirle dinero a un familiar o amigo de forma instantánea.
Pero, a diferencia de otros sistemas similares que hay en el mundo, el de Brasil es estatal; fue creado y es operado por el banco central de ese país.
Pix ha sido una solución pública tan disruptiva que despertó el rechazo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, en consecuencia, le impuso a Brasil elevados aranceles.
El gobierno estadounidense concluyó semanas atrás una investigación comercial iniciada contra Brasil hace un año y señaló a Pix como uno de sus objetivos.









