NoticiaEl hallazgo, publicado en la revista científica Nature, confirma un fenómeno físico predicho desde hace décadas.La imagen de mayor resolución jamás capturada de la superficie solar revela límites deformados de elementos magnéticos y franjas ultrafinas, ambas asociadas a la inestabilidad Foto: Kelvin-Helmholtz. / NSF/NSO/AURA/MPSSUBDIRECTOR VIDA05.08.2026 12:21 Actualizado: 05.08.2026 12:21
Diminutos remolinos de plasma, algunos de apenas 20 kilómetros de ancho, giran sin descanso en la superficie del Sol. Así lo revelaron las imágenes con mayor resolución jamás obtenidas de la fotosfera solar, un hallazgo que podría cambiar la forma en que se entienden los mecanismos que impulsan la actividad de la estrella y sus efectos sobre la vida en la Tierra. LEA TAMBIÉN El descubrimiento se hizo con el telescopio solar Daniel K. Inouye, ubicado en Hawái y operado por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF). Se trata del instrumento de este tipo más grande del mundo, equipado con un espejo de cuatro metros de diámetro. Los resultados, respaldados por complejas simulaciones informáticas, fueron publicados en la revista Nature bajo el título "Ubiquitous Kelvin-Helmholtz instabilities driving plasma mixing on the Sun".La investigación estuvo encabezada por el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, con participación del Instituto Max Planck de Alemania, entre otras instituciones. El equipo apuntó el telescopio hacia una región magnéticamente activa de la fotosfera —la superficie visible del Sol—, cercana a una mancha solar, y capturó una secuencia de imágenes en abril de 2025 a una longitud de onda de 416 nanómetros.Lo que encontraron no se parecía a nada registrado antes. Según explicó en un comunicado la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (Aura), las nuevas imágenes muestran un paisaje solar "diferente a todo lo visto hasta ahora", con remolinos dinámicos y bandas a pequeña escala repartidos por los bordes de las zonas magnéticas.La escala de estas estructuras es minúscula. El Instituto Max Planck precisó que algunas apenas superan los 20 kilómetros de ancho, lo que equivale a distinguir una moneda de un euro desde una distancia de 180 kilómetros. Detectarlas exigía una resolución que, hasta ahora, ningún telescopio solar había podido ofrecer.Telescopio Solar Daniel K. Inouye Foto:Telescopio Solar Daniel K. InouyeQué son los vórtices de Kelvin-HelmholtzLos investigadores interpretaron estos flujos giratorios de plasma como inestabilidades de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno clásico de la dinámica de fluidos. Ocurre cuando dos fluidos se deslizan uno junto al otro a velocidades distintas, generando fuerzas que transforman pequeñas perturbaciones en flujos ondulados o remolinos.Este efecto no es exclusivo del Sol. Aparece en la superficie de los lagos y en las olas del océano, en la formación de nubes, en las atmósferas de los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno, y en la interacción del viento solar con las magnetosferas de los planetas.Lo novedoso es que, hasta ahora, nadie había logrado identificar esta inestabilidad directamente en la fotosfera solar. El hallazgo constituye la primera confirmación experimental de un fenómeno que la teoría llevaba décadas prediciendo, sin que existiera evidencia observacional que lo respaldara."Creemos que el descubrimiento de la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en la fotosfera solar, respaldado por el análisis de simulaciones numéricas, supone un gran paso adelante en nuestra comprensión de la dinámica y la evolución del plasma solar y estelar, y servirá de base para futuros descubrimientos", destacó el subdirector del Observatorio Solar Nacional, David Boboltz.Por qué importa para el clima espacialEstos diminutos vórtices de plasma abren una ventana completamente nueva sobre la forma en que el Sol almacena y libera energía en su campo magnético. Ese proceso puede manifestarse en fenómenos tan pequeños como las nanoerupciones —minúsculos estallidos de radiación— o tan violentos como las erupciones masivas, los chorros y las eyecciones de masa coronal.Todos estos eventos son los principales responsables del clima espacial, capaz de perturbar seriamente la infraestructura tecnológica moderna: redes eléctricas, satélites, sistemas de navegación por GPS y comunicaciones globales quedan expuestos cuando el Sol libera energía de forma abrupta.De esta manera, entender qué ocurre a escalas tan pequeñas en la superficie solar se vuelve clave para anticipar tormentas geomagnéticas que, en la Tierra, pueden dejar sin electricidad a regiones enteras o interrumpir servicios satelitales.El resorte que se retuerceLa teoría actual explica que el Sol acumula energía magnética a medida que las líneas de su campo magnético se retuercen y se enrollan, en un proceso similar al de un resorte metálico que se enrolla con fuerza. Esto genera una estructura magnética altamente energética, pero también profundamente inestable.Esa energía almacenada puede liberarse de golpe. El fenómeno, conocido como reconexión magnética, ocurre cuando las líneas retorcidas del campo se abren repentinamente y se reconectan, liberando toda la energía acumulada.Hasta ahora no estaba claro qué provocaba, en primer lugar, que esas líneas de campo magnético se retorcieran. El nuevo hallazgo podría aportar parte de la respuesta a esa pregunta, al mostrar cómo los vórtices a pequeña escala contribuyen a ese proceso.Una pieza del enigma de la coronaEl estudio plantea, además, que la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz podría ser uno de los mecanismos que contribuyen a calentar la corona, la atmósfera exterior del Sol. Ese calentamiento ha sido, durante décadas, uno de los grandes misterios de la física solar.El enigma es el siguiente: la corona se encuentra mucho más caliente que la propia superficie del Sol, algo que contradice la intuición física básica, según la cual la temperatura debería disminuir a medida que uno se aleja de la fuente de calor. Así lo planteó Thomas Rimmele, del Observatorio Solar Nacional, quien señaló que este hallazgo podría "formar parte de la solución al antiguo enigma" de por qué la corona está mucho más caliente que su superficie.Para los investigadores, el hallazgo confirma que procesos aparentemente diminutos tienen un peso desproporcionado en el comportamiento global de la estrella. Los vórtices de plasma recién descubiertos demuestran "de forma impresionante cómo procesos minúsculos —en el límite de lo que podemos resolver utilizando todas las técnicas disponibles— determinan de manera significativa la naturaleza de nuestra estrella", afirmó el director del Max Planck de Investigación del Sistema Solar.El equipo científico considera que este es apenas el primer paso. La resolución alcanzada por el Inouye abre la puerta a observar, con un nivel de detalle inédito, otros procesos físicos que hasta ahora permanecían ocultos en la superficie de la estrella más cercana a la Tierra.REDACCIÓN CIENCIA Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










