ExplicativoUna investigación de la Universidad Manuela Beltrán encontró varios microorganismos en los 32 cascos analizados.Imagen de referencia a cascos de motos de aplicaciones Foto: Imagen generada con inteligencia artificial (Gemini El Tiempo Visual, 2026)PERIODISTA05.08.2026 09:24 Actualizado: 05.08.2026 09:24
El casco que un pasajero recibe durante un viaje en motocicleta seguramente fue utilizado minutos antes por otra persona. Una investigación de la Universidad Manuela Beltrán puso el foco en las condiciones de higiene de estos elementos y encontró bacterias, hongos y levaduras en las muestras analizadas, además de Escherichia coli, un microorganismo utilizado como indicador de contaminación de origen fecal.La investigación examinó cascos utilizados por pasajeros de servicios de transporte en motocicleta solicitados a través de plataformas digitales. En el estudio se reportó presencia de algún tipo de microorganismo en la totalidad de los cascos analizados. Imagen de referencia a cascos de motos de aplicaciones Foto:Imagen generada con ia (Gemini El Tiempo Visual, 2026) LEA TAMBIÉN Entre los microorganismos identificados estuvieron bacterias aerobias comunes, bacterias coliformes, hongos y levaduras. De acuerdo con los resultados del estudio, 29 de los 32 cascos examinados, equivalentes al 90 %, presentaron microorganismos aerobios comunes. Las bacterias coliformes aparecieron en el 32 % de las muestras, mientras que se encontraron hongos en el 37,5 % y levaduras en el 59 %.Uno de los hallazgos señalados por los investigadores fue la presencia de Escherichia coli (E. coli) en una muestra. Diana Sandoval, magíster en Salud Pública de la Universidad Manuela Beltrán, explicó en diálogo con Alerta Bogotá que esta bacteria se encuentra en el intestino de las personas y que su presencia puede estar relacionada con una higiene inadecuada de las manos. Según la investigadora, una persona podría manipular el casco después de utilizar el baño sin haberse lavado correctamente las manos y dejar microorganismos en el acolchado."Estos cascos en este momento no tienen frente a la autoridad sanitaria ninguna normatividad que haga que los procesos de limpieza se hagan como debe ser", explicó.La posible cadena de contaminación no implica que toda persona que utilice el casco vaya a enfermarse. El riesgo planteado por las investigadoras depende de factores como el microorganismo presente, su cantidad, el tiempo de permanencia en la superficie y las condiciones de salud de la persona expuesta. Una ruta posible sería que alguien tocara el acolchado contaminado y posteriormente se llevara las manos a la boca, los ojos o manipulara alimentos sin realizar higiene de manos.Imagen de referencia a cascos de motos de aplicaciones Foto:Imagen generada con ia (Gemini El Tiempo Visual, 2026) LEA TAMBIÉN El estudio también señala que los materiales internos de los cascos pueden acumular sudor, grasa de la piel, células muertas, cabello y residuos de productos cosméticos. El uso continuo puede incrementar la temperatura y la humedad dentro del casco y reducir la ventilación, condiciones que favorecen la permanencia de determinados microorganismos.Andrea Cortés, microbióloga e investigadora de la Universidad Manuela Beltrán, también explicó que las personas con heridas abiertas, raspones, lesiones por afeitado, acné inflamatorio, dermatitis o sistemas inmunológicos debilitados pueden tener una mayor vulnerabilidad ante determinados microorganismos. El contacto repetido con un casco compartido podría favorecer infecciones cutáneas cuando la barrera protectora de la piel está alterada."El factor de riesgo principal es la transmisión de enfermedades cutáneas, porque el casco tiene un contacto específico con la piel, con la piel del rostro y con el cuero cabelludo", explicó la especialista en la conversación. Las investigadoras también relacionaron las condiciones de calor, sudor y humedad con posibles afectaciones dermatológicas. Entre los escenarios mencionados se encuentran la dermatitis, la foliculitis, la pitiriasis versicolor y algunas infecciones causadas por hongos o levaduras. La presencia de estos microorganismos, sin embargo, no constituye por sí misma evidencia de que una persona vaya a desarrollar alguna de estas enfermedades.El contacto del acolchado con la frente, las mejillas, el cuero cabelludo y las zonas cercanas a los ojos y los oídos también fue considerado dentro de los escenarios potenciales. Investigadores de la Universidad Manuela Beltrán analizaron 32 cascos. Foto:Universidad Manuela Beltrán. LEA TAMBIÉN Diana Sandoval, experta en salud pública, explicó explicó que la manipulación del casco seguida del contacto con el rostro podría facilitar el traslado de microorganismos hacia los ojos. La humedad acumulada en las almohadillas laterales, por su parte, fue señalada como un factor que podría favorecer problemas en la zona externa del oído.La Universidad Manuela Beltrán recomienda que los pasajeros utilicen su propio casco cuando sea posible. Cuando deban utilizar uno compartido, plantea emplear una barrera física, como una cofia, un gorro limpio o un pañuelo, además de verificar que el interior esté seco y limpio. También aconseja evitar la manipulación innecesaria del acolchado y lavarse las manos después del viaje, especialmente antes de tocarse la cara o consumir alimentos.Para los conductores, las recomendaciones incluyen mantener los cascos limpios, secos y ventilados, realizar procesos periódicos de limpieza y desinfección con productos compatibles con los materiales y evitar almacenarlos húmedos dentro de baúles o bolsas plásticas. El estudio también plantea disponer de más de un casco para facilitar el secado entre usos y entregar una cofia limpia o desechable a cada pasajero. Diana Sandoval señaló además a Alerta Bogotá que el lavado completo debería realizarse como mínimo cada ocho días y que las espumas internas pueden retirarse para facilitar su limpieza."Cualquier barrera que se coloque entre el casco y la cara (...) va a favorecer que no haya contacto directo con estos microorganismos".Cascos de motos Foto:iStock LEA TAMBIÉN La investigadora también indicó que actualmente estos cascos no contarían con una regulación sanitaria específica que establezca protocolos de limpieza para su uso permanente en el transporte de pasajeros, según sus declaraciones a la emisora mencionada. El estudio propone que las plataformas, empresas y autoridades consideren protocolos verificables de limpieza y desinfección, así como acciones de educación dirigidas a conductores y usuarios."Los conductores deberían tener alcohol en spray que se pueda aplicar al casco durante el intercambio de usuario a usuario".Las investigadoras hacen una precisión: detectar microorganismos en un casco no equivale a demostrar que el elemento esté transmitiendo una enfermedad. La posibilidad de infección depende de múltiples condiciones y puede variar entre las personas. Por ello, la recomendación no es dejar de utilizar el casco, sino mantenerlo limpio, seco, ventilado y en buen estado, sin comprometer su función como elemento de protección frente a lesiones en caso de accidente.Más noticias en EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









