Por Juan Palop |

La Habana (EFE).- El paquete de reformas para liberalizar y descentralizar la economía cubana y el surgimiento de la figura de un nieto del expresidente Raúl Castro como interlocutor para EE.UU. ha abierto una grieta para las autoridades de la isla por un extremo imprevisto: su izquierda.

El descontento se ha cocinado a fuego lento en las últimas semanas -principalmente en colectivos militantes de la isla, medios alternativos de izquierdas y redes sociales- a raíz del anuncio por sorpresa de las 176 medidas para transformar la economía cubana y su aprobación expedita.

La defensa de la economía socialista es el principal caballo de batalla de estos críticos y escépticos, que temen que el paquete de medidas abra las puertas -y los activos del país- al capitalismo, pese a que el Gobierno cubano, que califica los cambios de «urgentes y necesarios», lo ha negado en repetidas ocasiones.

Fotografía de archivo de vehículos transitando por las calles, de La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa