SpaceX ha publicado sus primeras cuentas trimestrales tras protagonizar en junio la mayor salida la bolsa de la historia y, como aquella operación, los resultados han sido mixtos. Por un lado, la compañía de cohetes y satélites de Elon Musk ha comunicado unos ingresos muy por encima de los esperados, llegando a los 7.800 millones de dólares (unos 6.750 millones de euros), un 92% más que entre abril y junio de 2025.
Sin embargo, sus inversiones masivas en infraestructura de IA, unidas a sus pérdidas netas de 5.488 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un 257% más interanual, han sembrado la desconfianza entre los inversores. Sus acciones han caído casi un 8% en las operaciones posteriores el cierre de mercado de Wall Street hasta los 115 dólares por título, por debajo de los 135 con los que arrancaron su cotización en el parquet hace dos meses.
La empresa ha comunicado que su esfuerzo inversor en IA alcanzó los 15.800 millones de dólares entre abril y junio, cifra que duplica lo destinado en el trimestre previo. Además, ha avanzado que en el próximo período pretende escalarlo hasta los 18.400 millones de dólares (unos 16.000 millones de euros) en un momento en el que los inversores han comenzado a penalizar estos enormes despliegues de capital y empiezan a exigir retornos para ellos.












