Este 4 de agosto, en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango se estableció alerta roja por la actividad explosiva del volcán de Fuego, que inició el domingo 2 de agosto. La emergencia recuerda la erupción del 2018; sin embargo, el escenario actual es distinto.
Carla Chun, investigadora del área de Vulcanología del Servicio Guatemalteco de Vigilancia Volcánica de la Universidad Mariano Gálvez, señala que monitorean el comportamiento del volcán, que ha tenido cambios en la topografía, lo que puede condicionar hacia qué dirección van los flujos piroclásticos. Las lluvias, añade, pueden representar en un peligro.
¿Qué está sucediendo en el volcán de Fuego?
El domingo por la noche, el volcán de Fuego pasó de tener una etapa eruptiva a una actividad más explosiva el lunes, con corrientes de densidad piroclástica que descendieron por el flanco oeste y suroeste del volcán.
Estas corrientes de densidad piroclástica son una mezcla de material volcánico, tanto gases como rocas de diversos tamaños, que descienden por las barrancas a altas temperaturas y pueden afectar, principalmente, a las poblaciones cercanas.












