El Real Madrid vive una negociación incómoda con Vinícius Jr. Es una de las grandes figuras del equipo, tiene 26 años y está valorado en 140 millones de euros según Transfermarkt. La tormenta perfecta en los despachos. Durante el último año y medio, el brasileño ha estirado el chicle. De renovación sencilla a enquistada. La realidad es que Vini se encuentra en el punto idóneo para llevar el peso de las negociaciones. En un año, será futbolista libre. A partir de enero del 2027, será perfectamente legal que negocie con cualquier equipo del mundo. De manera pública, defiende que quiere seguir ligado al club de su vida, el Real Madrid. Su deseo, además, incluye una mejora salarial y una prima de renovación. Demasiado caro y precedente peligroso, piensan en Concha Espina. Desde ahí se debaten las únicas tres opciones: acceder a sus pretensiones, dejar que se marche libre el próximo curso o traspasarle por un precio inferior al que tendría en el mercado con contrato de larga duración. Los clubes punteros deben prepararse: este es el nuevo fútbol. "Poco van a poder hacer realmente", afirma Toni Roca, Director de Sports Law Institute. Esta prima de fichaje es "una especie de premio de fidelidad por mantenerse con el club. Ya pasó con Kylian Mbappé. El jugador es libre de negociar en seis meses; le da ese poder de negociación de cara al nuevo club, pues solicitar o bien esa prima de fichaje o bien un salario mayor, ya que el nuevo equipo se está ahorrando el traspaso". Este proceso ha ido cogiendo fuerza en los últimos años, de hecho, el Real Madrid es uno de los que más lo ha realizado (Mbappé, Alaba, Konaté o Rüdiger). El cambio está en que el jugador lo va a hacer para renovar. A la práctica, el club está obligado a pagar un nuevo traspaso, solo que en forma de bonus. Ferran Torres es otro de los jugadores en último año de contrato. (José Oliva/Europa Press) "Está pasando cada vez más, al final los jugadores se están dando cuenta de que, siempre que hay un traspaso, el nuevo club tiene que hacer frente a ese desembolso. Eso repercute negativamente en su remuneración. Van a preferir esperar a agotar el contrato. 'Bueno, pues soy agente libre, mira, no te cuesto nada, en condiciones normales, te costaría a 30, 40, 50, pues esos 50M. Pues dame 20, a mí en concepto de prima", explica Roca, que lleva más de quince años asesorando a clubes o entidades en movimientos de mercado. El poder del jugador a decir "no" En esta situación, el aficionado —y muchas veces el propio periodismo— tiende al reduccionismo: si el jugador no quiere renovar, se le vende. Se pasa por alto la capacidad del futbolista a, sencillamente, decir no, esperar a la finalización de su contrato y firmar por quién considere. "Por supuesto. Esto no es la NBA, aquí los jugadores no son 'mercancía'", cuenta el abogado deportivo: "Nadie le puede obligar a firmar un contrato de trabajo con un club que no quiere y mucho menos estar traspasado". ¿Cómo afectará esto a la manera de gestionar los contratos? Es cierto que solo futbolistas de la absoluta élite afrontarán estas situaciones. Hay clubes que comenzaron años atrás a firmar renovaciones de varios años (Nico Williams vinculó su futuro al Athletic Club hasta el 2035, en un acuerdo de ocho años). A juicio de Toni Roca, simplemente se verán cada vez más y más futbolistas marchándose una vez extingan su contrato. Ve difícil la implantación de cláusulas extra. "Las cláusulas de renovación por cumplimiento de objetivos ya existen. Es verdad que en los jugadores de altísimo nivel, no suele ocurrir tanto. Sucede en jugadores de mercado menor. Si tú fichas a Vinicius por los próximos 4 o 5 años, la cláusula de renovación seguramente se cumpla. Es difícil establecer con ellos ese tipo de cláusulas de prórroga automática habituales: van a cumplir las variables con facilidad", insiste. TE PUEDE INTERESAR Además, puede ser un arma de doble filo: "Imagínate que se cumplen las condiciones, pero que al entrenador de turno no le interesa o que el club no está contento, entonces te ves obligado a un jugador de esta talla con una remuneración superelevada, que tiene un impacto tan grande en la masa salarial... Atarte no es bueno. Te lo puedes comer con patatas". Tampoco parece razonable la técnica del castigo. Ese "un añito en la grada" que todos hemos pronunciado alguna vez. Hay casos, como el de Fernando Llorente en el Athletic Club. El navarro decidió no renovar y, durante la temporada 2012-2013, tuvo un rol mucho menor del habitual, aunque nunca fue oficialmente apartado de la dinámica. "No es creíble pensar que un Real Madrid iba a dejar a Vinícius sentado porque no ha renovado. Como mucho le puedes castigar al principio. Pero es que luego, si el equipo va mal, le vas a necesitar y no tiene sentido tener un activo al que le estás pagando un dineral como salario y no hacer uso de sus servicios, sería ridículo", argumenta Roca. Vini, durante el Mundial. (Europa Press) "Los clubes están en la encrucijada. Si no renueva, pues lo más razonable es intentar buscar una salida y por lo menos cobrar. Al año siguiente se va a ir gratis". La nueva realidad de las superestrellas. Son conscientes de lo que generan y no están dispuestos a perder su trozo del pastel. El Real Madrid vive una negociación incómoda con Vinícius Jr. Es una de las grandes figuras del equipo, tiene 26 años y está valorado en 140 millones de euros según Transfermarkt. La tormenta perfecta en los despachos. Durante el último año y medio, el brasileño ha estirado el chicle. De renovación sencilla a enquistada. La realidad es que Vini se encuentra en el punto idóneo para llevar el peso de las negociaciones. En un año, será futbolista libre.
Vinícius es solo el principio. Cuando renovar será pagar otro traspaso: "Poco van a poder hacer los clubes...
Estrella del fútbol en edad competitiva y último año de contrato. La tormenta perfecta para cualquier dirección deportiva. El Real Madrid, obligado a pagar un traspaso en forma de prima o a vender al futbolista










