Un estudio de la Universidad de Zúrich concluyó que la personalidad cambia entre los 15 y los 90 años mucho más de lo que suele creerse (Imagen Ilustrativa Infobae)Un equipo de la Universidad de Zúrich identificó que la personalidad cambia a lo largo de la vida mucho más de lo que la mayoría cree. El análisis comparó percepciones públicas con datos de largo plazo y halló que los llamados cinco grandes rasgos no permanecen fijos en la adultez, sino que evolucionan entre los 15 y los 90 años con una magnitud similar a la de factores como los ingresos, la salud o la satisfacción vital, informó el portal Medical Xpress.El desajuste entre lo que la gente cree y lo que muestran los datos fue amplio. Los participantes subestimaron los cambios anuales de la personalidad en el 90% de los casos y los cambios acumulados a lo largo de la vida en el 100% de los casos.PUBLICIDADLa investigación, publicada en Communications Psychology, combinó dos etapas. En la primera, 887 adultos de Estados Unidos evaluaron cuánto pensaban que cambiaban 25 características humanas, entre ellas los cinco grandes rasgos de personalidad: extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia.La escala iba de cero a 11, desde “nada” hasta “mucho”, y también incluía otras 20 variables como ingresos, salud física, autoestima y frecuencia de socialización. En esa medición, los encuestados ubicaron a los rasgos de personalidad entre los aspectos más estables de la vida.PUBLICIDADLos participantes subestimaron los cambios anuales de la personalidad en el 90% de los casos y los cambios acumulados a lo largo de la vida en el 100% (Imagen Ilustrativa Infobae)La segunda parte del trabajo analizó ocho grandes bases de datos longitudinales con 166.971 personas de Estados Unidos, Alemania, Australia y los Países Bajos. Esos estudios siguieron a los mismos individuos durante muchos años para observar cómo evolucionaban sus rasgos con el paso del tiempo.Los resultados mostraron un panorama distinto al de la percepción pública. Los cinco grandes rasgos cambiaron tanto de un año a otro como a lo largo de toda la vida, y en muchos casos lo hicieron en una medida igual o mayor que otras dimensiones consideradas más flexibles, como la salud, los ingresos o la satisfacción con la vida.PUBLICIDADEl análisis también precisó que la responsabilidad, entendida como la tendencia a ser cuidadoso, aplicado y responsable, no se mantiene igual en la adolescencia que a los 90 años. Esa conclusión cuestiona la idea arraigada de que la personalidad queda establecida en la infancia o al comienzo de la adultez.Durante mucho tiempo, esa creencia dominó tanto en el público general como entre muchos psicólogos. La noción de un “yo verdadero” e inmutable, señalaron los investigadores, sigue presente incluso en la forma en que muchas personas describen sus intentos de mejora personal: no como un cambio real, sino como el descubrimiento de su esencia o el abandono de malos hábitos.PUBLICIDADLa segunda parte del trabajo analizó ocho bases de datos longitudinales con 166.971 personas de Estados Unidos, Alemania, Australia y los Países Bajos (Imagen Ilustrativa Infobae)Para distinguir cambios reales de ruido estadístico, los autores aplicaron un modelo matemático llamado Hierarchical Age-Period-Cohort Cross-Classified Random Effect Models, o HAPC-CCREM. Esa herramienta permitió medir dos formas de cambio: el cambio neto, que capta el desplazamiento general entre los 15 y los 90 años, y el cambio acumulado, que registra todas las subidas y bajadas del trayecto, incluso si una persona termina en un punto parecido al de partida.Entre las 32 variables incluidas, la extraversión y la apertura figuraron entre las 10 con mayores descensos globales a lo largo de la vida. La responsabilidad ocupó el quinto lugar en cambio total, lo que la convirtió en una de las dimensiones más dinámicas de todo el conjunto evaluado.PUBLICIDADLa brecha entre percepción y realidad fue menor en otros aspectos. Conforme al portal, las personas estimaron con bastante más precisión los cambios en áreas no ligadas a la personalidad y solo subestimaron las variaciones en su propia salud entre un 29% y un 43% de las veces.Los autores advirtieron que el trabajo se centró en cambios promedio observados en grupos grandes, por lo que no describe con el mismo detalle cómo se transforman individuos concretos. Añadieron que combinar análisis de gran escala con seguimientos a nivel individual permitiría entender mejor la distancia entre lo que las personas creen sobre su propia evolución y lo que efectivamente ocurre con el paso de las décadas.PUBLICIDAD
Por qué la mayoría subestima los cambios en su propia personalidad, según un estudio
Los encuestados no lograron estimar con precisión las variaciones anuales de su carácter en el 90% de los casos, a diferencia de otras dimensiones como la salud, donde el nivel de acierto fue notablemente mayor








