El sector del cuidado de mascotas se revolucionó con la llegada del primer sistema de "laverap" para perros. La brillante idea surgió de la traductora Flavia Marcos y de su esposo, el ingeniero Pablo Gallon que estaban cansados de lidiar con pelos, salpicones y baños improvisados. Inspirados en los lavaderos de autos y en máquinas del exterior, decidieron crear una alternativa para el lavado de los perros en la Argentina.

Precisamente, valiéndose de sus conocimientos de ingeniería, Pablo decidió diseñar y fabricar la estructura desde cero mientras ella buscaba local y estudiaba el mercado y asi nació Lavedog, el primer lavadero de mascotas automatizado y de origen ciento por ciento argentino.

El centro pionero, ubicado en el barrio porteño de Flores, permite un servicio de autoservicio muy eficiente:. los dueños pueden duchar a sus propios compañeros caninos sin generar desorden en sus hogares particulares. Además, el funcionamiento de este complejo de lavado resulta sumamente ágil, interactivo y sumamente intuitivo para cualquier usuario, ya que el cliente ingresa con su mascota al establecimiento y escanea un código QR para iniciar el proceso.

El sistema opera mediante cabinas reforzadas de acero inoxidable provistas de agua a una temperatura templada ideal y, a partir de allí, se activan ciclos automatizados que dosifican champús hipoalergénicos específicos y enjuagues profundos. Todo el circuito está meticulosamente calculado para garantizar el bienestar integral de los animales en pocos minutos.