Los operadores recordarán la sesión del 4 de agosto como una de las más simbólicas de los últimos años. En una sesión marcada por la caída del precio del petróleo y las expectativas de una desescalada en Oriente Próximo, las principales Bolsas mundiales han alcanzado nuevos máximos históricos. Récords que también han llegado al parqué español. El índice Ibex 35 ha logrado por primera vez conquistar la cota de los 20.000 puntos, un hito psicológico que viene a poner la guinda a una fuerte revalorización. Desde que el pasado 27 de octubre cerró la brecha abierta tras la quiebra de Lehman Brothers y recuperó máximos históricos, el selectivo ha ido superando todas las resistencias que ha encontrado en su camino. Con una subida del 0,2% este martes, el índice cierra por primera vez sobre los 20.000 puntos. Pero esta recuperación no es fruto de una única sesión. Después de firmar en 2025 su mejor año en tres décadas, con una revalorización del 49%, en lo que va de ejercicio se anota ya un 15,7%.Los mercados siguen demostrando una capacidad de resistencia poco común y el movimiento va más allá del mercado español. Las compras se extienden a ambos lados del Atlántico. Con avances de entre el 1% y el 0,6%, el Dax alemán, el Cac francés, el Euro Stoxx 50, el Stoxx 600 y el Mib italiano se han sumado a la fiesta y han marcado nuevos máximos. En Estados Unidos, los inversores han dejado en un segundo plano las dudas que habían rodeado al sector tecnológico en las últimas jornadas y vuelven a inclinarse por la renta variable. Al cierre de los mercados europeos, el Dow Jones y el S&P 500 avanzan hacia nuevos récords, mientras el Nasdaq se sitúa a apenas 770 puntos de los máximos registrados el pasado junio. A juzgar por el comportamiento de los mercados, nadie diría que la economía mundial atraviesa uno de los momentos de mayor incertidumbre geopolítica de los últimos años. El aumento de las rentabilidades de la deuda, las dudas sobre la inflación o la creciente concentración de las ganancias bursátiles han quedado, al menos por ahora, relegados a un segundo plano.La moderación de los precios del petróleo ha vuelto a actuar como combustible para las Bolsas. Tras semanas en las que la escalada militar en Oriente Próximo alimentó el miedo a una crisis de suministro, las noticias procedentes de Qatar y las declaraciones del secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, han reforzado las expectativas de un próximo acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. El portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, Majed Al-Ansari, ha asegurado que ya existe un borrador y que el texto está siendo compartido entre las partes implicadas, mientras Bessent declaró a CNBC que existe “la posibilidad de alcanzar un acuerdo hoy o mañana para reabrir el estrecho de Ormuz”. La respuesta del mercado ha sido inmediata: el brent cae de 80 dólares por barril a medida que el mercado descuenta una reducción de la prima de riesgo geopolítica.El acuerdo, con todo, sigue siendo frágil, tal y como se pudo comprobar hace un mes. Cualquier declaración desafortunada o incidente en el Estrecho podría echar por tierra los avances y devolver la tensión tanto al mercado energético como a las Bolsas. No obstante, los expertos siguen señalando que los costes de la guerra son demasiado elevados para todas las partes y que, con las elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina y la popularidad de Trump en mínimos, la Casa Blanca tiene pocos incentivos para alimentar una nueva escalada que termine disparando los precios de la energía y reavivando la inflación.Si las conversaciones terminan cristalizando en una solución duradera, los analistas creen que la renta variable europea tiene margen para seguir avanzando. Los estrategas de Citi señalan que, aunque el Stoxx 600 cotiza ya en máximos históricos y buena parte de la prima de riesgo geopolítica se ha evaporado, la recuperación sigue siendo desigual. “Numerosos sectores y compañías permanecen por debajo de los niveles previos al conflicto, una situación que podría dar paso a una segunda fase de las subidas, caracterizada por una mayor rotación entre sectores y una extensión de las ganancias”, remarcan. En este contexto, el banco mantiene una visión especialmente favorable sobre sectores como la tecnología sanitaria, la automoción y el cuidado personal, mientras que entre los mercados europeos muestra preferencia por la Bolsa alemana.La caída de los precios del petróleo no solo está sirviendo de impulso a las Bolsas, sino que también da un respiro a la renta fija, un mercado que en las últimas semanas había comenzado a lanzar señales de alerta. La moderación de las expectativas de inflación reduce el temor a que los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo y favorece una relajación de las rentabilidades de la deuda. Los bonos a diez años de la zona euro y de EE UU registran descensos de alrededor de 10 puntos básicos y se alejan de los máximos alcanzados semanas atrás. La deuda francesa, que la semana pasada llegó a superar el 4%, se relaja ahora hasta el 3,89%. Por su parte, el bono estadounidense a 30 años, aunque sigue en niveles elevados, toma distancia de los máximos de 2007 registrados tras la reunión de la Reserva Federal. La inacción de la institución y las dudas del mercado sobre su compromiso para controlar la inflación habían impulsado previamente las rentabilidades a largo plazo.La pregunta ya no es si los mercados han descontado una solución, sino cuánto recorrido les queda si esta termina materializándose. Por ahora, los inversores han dejado en un segundo plano la tradicional apatía estival y siguen apostando por los activos de riesgo. Las próximas pruebas de fuego llegarán con los resultados de gigantes tecnológicos como SpaceX (esta noche al cierre) o Nvidia (26 de agosto), así como con las señales que envíen los bancos centrales sobre el rumbo de los tipos de interés. Un mensaje más duro de lo esperado por parte de los responsables monetarios podría poner a prueba una confianza que, hasta ahora, ha demostrado ser extraordinariamente resistente.Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas