El Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos (Aipac), el mayor grupo de presión proisraelí en Estados Unidos, ha duplicado su inversión de cara a las elecciones legislativas de noviembre respecto a las midterms de hace cuatro años. Según datos de la Comisión Electoral Federal, la organización donó 29,3 millones de dólares a campañas políticas en los comicios del 2022, 46 millones en las presidenciales del 2024 y ya ha gastado 67 millones en el presente ciclo electoral.Gran parte de esta financiación se está destinando a candidatos del Partido Demócrata, cada vez más dividido respecto al apoyo a Israel, especialmente desde las presidenciales del 2024, cuando una campaña propalestina llamó a la ciudadanía a abstenerse de votar a Kamala Harris por su postura poco contundente con Tel Aviv.La centrista Stevens y el socialista el Sayed disputan hoy en Michigan unas primarias demócratas muy centradas en IsraelLa campaña en la que más dinero se ha gastado el Aipac este año es la de la congresista centrista Haley Stevens, que se enfrenta hoy a unas primarias para el Senado en Michigan que serán determinantes para el partido. Su rival, el socialista Abdul el Sayed, ha utilizado un discurso marcadamente antiisraelí en el estado con mayor número y porcentaje de población árabe del país. Concretamente, el grupo se ha dejado más de 30 millones de dólares en anuncios y acciones de apoyo a Stevens, que parte como favorita en las encuestas, aunque con un estrecho margen.La carrera electoral en Michigan es reflejo de una división interna en el Partido Demócrata en distintos estados del país. El aumento de las donaciones de Aipac ha ido de la mano de una creciente animadversión hacia Tel Aviv debido a la masacre israelí en Gaza y a su influencia sobre Donald Trump para iniciar y prolongar una impopular guerra en Irán. Esa desconfianza hacia el gobierno del Beniamin Netanyahu también se ha expandido en algunos sectores del Partido Republicano, como muestra, por ejemplo, la dimisión en marzo de Joe Kent, el exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de EE.UU.Una encuesta publicada la semana pasada por el centro YouGov muestra que el 49% de los estadounidenses cree que el primer ministro Netanyahu debería ser detenido tras la orden de arresto del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra.Lee tambiénEl alcalde de Nueva York, el socialista y musulmán Zohran Mamdani, prometió durante la campaña electoral el año pasado que si Netanyahu pisaba su ciudad iba a ser detenido, aunque recientemente reconoció que no tiene autoridad para hacerlo y, en todo caso, EE.UU. tampoco reconoce al tribunal de La Haya, por lo que tampoco lo hará el gobierno federal. El líder israelí, que viajó la semana pasada a Washington para asistir al funeral del senador Lindsey Graham, estará en Nueva York dentro de un mes con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas.Aipac, fundado en 1954, se ha centrado durante décadas exclusivamente en su función de grupo de presión, con lo que ha buscado influir en la legislación federal bipartidista, como la ayuda exterior de EE.UU. a Israel, superior a la de cualquier otro aliado de Washington. Sin embargo, en el 2022 incrementó sus funciones al crear un comité de acción política con el que ha gastado hasta día de hoy más dinero que cualquier otro lobby no vinculado a un partido político.Aipac ha financiado 109 anuncios en los últimos tres ciclos electorales de EE.UU., aunque tan solo seis hacen mención a IsraelSegún un análisis de The New York Times, en este tiempo Aipac ha financiado 109 anuncios de televisión y en redes sociales durante los tres ciclos electorales, la mayoría durante el proceso de primarias. Sin embargo, tan solo seis hacían referencias directas a Israel, una prueba de que la causa proisraelí ya no es tan provechosa como antes entre el electorado estadounidense. Los anuncios se han enfocado en cada caso en los asuntos concretos que Aipac consideraba que podían ayudar a los candidatos proisraelíes a derrotar a sus adversarios.Pese a sus grandes donaciones, que han ayudado a elegir a 15 congresistas afines, el apoyo a Israel por parte del Congreso, que siempre había sido firme, se ha desmoronado, especialmente en el último año. El mes pasado, la mitad de los demócratas en la Cámara de Representantes (103) votaron a favor de poner fin a la ayuda militar a Israel, concretamente a un proyecto de ley de financiación del Departamento de Estado que dará al país hebreo 3.300 millones de dólares.La medida fue presentada por el republicano Thomas Massie, uno de los más críticos con Trump entre las filas del presidente, pero el firme apoyo de todos los demás republicanos a Israel imposibilitó que se bloqueara el paquete de ayuda. La enmienda fue rechazada por 314 votos en contra y 104 a favor. Nunca una medida similar había tenido un rechazo tan significativo por parte del Partido Demócrata.