La llegada del buen tiempo suele traer consigo una mayor presencia de moscas en cocinas, salones y terrazas. Las ventanas abiertas facilitan que entren, mientras que los restos de comida, la fruta madura, la basura o algunos puntos húmedos les ofrecen dentro de casa un entorno adecuado para quedarse. Además de resultar molestas, pueden transportar bacterias de una superficie a otra y acabar posándose sobre alimentos, utensilios o encimeras, por lo que conviene reducir su presencia cuanto antes.

Para mantenerlas a raya no siempre hace falta recurrir de entrada a productos químicos. Hay varios métodos caseros que pueden servir como apoyo, aunque la medida principal sigue siendo retirar todo aquello que pueda atraerlas. Combinar una buena limpieza con aromas fuertes y algunas barreras colocadas cerca de los accesos puede ayudar a disminuir su aparición durante el verano. Estos cinco trucos actúan sobre zonas concretas de la vivienda y pueden ponerse en práctica con elementos fáciles de encontrar.

Mantener la cocina limpia y la basura cerrada

La limpieza es el primer paso para impedir que las moscas encuentren comida o un lugar en el que instalarse. Los platos sucios, las migas, los restos de fruta, los envases abiertos y las bebidas azucaradas deben retirarse lo antes posible. También conviene limpiar cualquier derrame y evitar que los alimentos permanezcan expuestos durante horas, sobre todo cuando las temperaturas son elevadas.