El Senado calienta motores para debatir la venta de tierras a extranjeros, pero el fuego cruzado arrancó mucho antes de abrir el recinto. El gobernador riojano Ricardo Quintela advirtió que expropiará empresas si el peronismo recupera el sillón de Rivadavia. La Casa Rosada no dejó pasar la provocación: el jefe de Gabinete, Diego Santilli salió a liquidar al mandatario provincial, lo tildó de "dinosaurio" y lo mandó directo a la prehistoria política. El dardo de Quintela apuntó al corazón del modelo libertario. En una nota con El Destape, le pidió a los inversores que "no se entusiasmen con el actual presidente", a quien trató de "desequilibrado", y adelantó que darán de baja todas las reformas si ganan en 2027. Desde los micrófonos de Radio Rivadavia, Santilli marcó que agitar ese discurso hoy es igual a pedirle a los argentinos que sigan siendo pobres, "desconociendo por completo el cambio de época que votó la sociedad". Ricardo Quintela había manifestado que el peronismo "expropiará empresas" si vuelve al poder Para frenar el pesimismo, el ministro coordinador usó "la vieja confiable": la herencia kirchnerista. Recordó que el gobierno anterior se despidió con un 57% de pobreza general y un dramático 68% de chicos en esa situación, números que contrastó con los de la gestión actual. Todo este cruce se da mientras la cúpula oficialista (encabezada por Karina Milei, los Caputo y Eduardo "Lule" Menem) se encierra en Casa Rosada para juntar los votos que necesitan para aprobar la Inocencia Fiscal y reformar el Banco Central en Diputados.