El mes de agosto se presenta como una etapa bisagra y de vértigo puro para Boca Juniors. Con los frentes del Torneo Clausura, el plano internacional de la Copa Sudamericana y la expectativa latente por la Copa Argentina, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena ingresa en un tramo de máxima exigencia física y futbolística, donde el plantel profesional podría llegar a disputar hasta nueve encuentros en apenas treinta días.
La maratónica seguidilla de compromisos ya se puso en marcha con el reciente compromiso frente a Newell’s Old Boys por la tercera fecha del campeonato local. Sin margen para el respiro ni las especulaciones, el calendario inmediato no da tregua y obligará al cuerpo técnico a administrar cargas de manera milimétrica para mantener la competitividad en todos los frentes.
Boca y River sueñan con un Superclásico en la Sudamericana, pero antes deben encontrarse con su mejor versión
Una seguidilla sin respiro para Boca en el Torneo Clausura y la Sudamericana
La dinámica de partidos en la era Arruabarrena exigirá velocidad mental y física. Mañana mismo, miércoles 5 de agosto, el Xeneize volverá a saltar al terreno de juego para ponerse al día en el certamen local cuando reciba a Estudiantes de La Plata en condición de local en el estadio de Huracán. Sin tiempo para el análisis, apenas tres días más tarde —el sábado 8— repetirá escenario para medirse ante Vélez Sarsfield por el torneo doméstico.













