0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMientras los jueces le daban al botón que oficializaba la nota de Rusia, el último de los participantes en la final de equipo libre de natación artística en este Europeo de París, España esperaba en la primera posición del ficticio podio con el corazón en un puño. Manos en la cara o en la barbilla, tensión, miradas bajas, nervios a flor de piel... Hasta que apareció la puntuación de 285.0346 que le dio el título a Rusia. Fue el mundo al revés en comparación con la historia moderna de la sincro. España recibía la noticia con una sonrisa tímida, con una cierta decepción. Su interpretación de la 'Locura', esa coreografía rompedora que le dio el bronce en los pasados Mundiales de Singapur, fue excelsa, celestial, pero Rusia ha derribado de nuevo la puerta de la cima. Al menos en equipo. Y ellas, acostumbradas a ser frías como un bloque de hielo, saltaban de alegría como si descubriesen la Atlántida.No fue una exageración. El equipo español registró una puntuación de 282.3541 después de tres minutos y medio de emociones. Tantas, que hasta Paula Ramírez, en una competición especial para ella, no podía esconder las lágrimas después de la última figura. Dos acrobacias para empezar (una de ellas con la mayor dificultad de todos los equipos), híbridos bien hilados y temáticos, incluso uno único. La novedad era un híbrido desincronizado. ”Sí, introducimos esa novedad. La tercera figura es algo que nunca se había hecho. Es algo en el sistema que nos ayuda a subir la dificultad. Cada nadadora debía hacer una figura diferente, desincronizada, lo hicimos a propósito y nos lo aceptan porque es temático”, explica a La Vanguardia Andrea Fuentes.El ritmo, la velocidad, las alturas y los elementos obligatorios salieron a la perfección en una coreografía que no deja indiferente y con mensaje, que surge de las profundidades de la mente privilegiada de Andrea Fuentes: un homenaje a aquellos genios que fueron tratados al comienzo como locos. Hasta las nadadoras, la propia seleccionadora y sus hijos le ponen las voces a la que fue el gran tema español de 2025. España superó a toda velocidad a Italia (256.1558) con 147.4291 de los elementos y 134.9250 de la impresión artística. Pero quedaba Rusia, que había demostrado que era la de antes en esta rutina.Lee tambiénEl equipo ruso, entrenado ahora por la leyenda siete veces campeona olímpica Svetlana Romashina, ha ido reconfigurando un equipo arruinado por el castigo de las federaciones internacionales desde 2022. Sin Subbatina, su sucesora, pero con un grupo que mana de esa fuente inagotable que tiene Rusia. “Están todas talladas como si fueran madera”, dice Fuentes. Dos acrobacias nada más comenzar dejaron claro que el oro iba a estar muy caro. La entrenadora, además, aumentó la dificultad en una de las figuras para poder aspirar a más puntuación. Y así fue. Los jueves dudaron con un 'base mark' en una figura, pero corrigieron su primera impresión en el monitor y le dieron el premio gordo a las rusas.Fue un duelo de los de antes. Pero con otro componente emocional: Rusia saltaba de alegría por ser oro y España fruncía el ceño por ser plata. La mejor de las señales.Las componentes del equipo español fueron Sara Saldaña, Alissa Ozhogina, Txell Farré, Lilou Lluis, Marina García, Mireia Hernández, Cristina Arámbula y Aurora Lázaro. Descansó una Iris Tió que ya acumula otras siete pruebas y Dennis González, con menos ritmo de entrenamiento, quienes fueron de la partida en los Mundiales de Singapur, cuando fueron terceras. Quedan dos días de competición y aún muchas emociones.