El futbol mueve miles de millones de dólares al año, apasiona a más de la mitad del planeta y abarrota estadios en todos los continentes. Y en la cumbre de la industria colosal, con toda su inmensidad, está la FIFA. Pero… ¿de quién es la FIFA?Para entender a la FIFA hay que empezar por una realidad clave, la FIFA no tiene un dueño individual. No pertenece a un multimillonario, no cotiza en la bolsa de valores y ningún país la posee. Legal y formalmente, la FIFA es una asociación sin fines de lucro constituida en Zúrich bajo el derecho civil de Suiza. Y esto implica muchas cosas, pero vamos por partes. Para empezar, nadie puede ir a comprar un “10% de la FIFA” porque la organización no tiene capital dividido en acciones. Sus únicos “socios” —para seguir con el ejemplo— son las 211 asociaciones nacionales de futbol de todo el mundo, como la AFA de Argentina, la RFEF en España, la FMF en México o la FA en Inglaterra. El órgano supremo de la FIFA es su Congreso. Allí se aplica la regla de “un país, un voto”, y eso significa que el voto de una federación pequeña tiene exactamente el mismo peso que el de una potencia como Brasil o Alemania. Otro punto importante para aclarar es que, por ser una entidad no lucrativa en Suiza, la FIFA no puede repartir sus utilidades entre sus directivos o federaciones como si fueran dividendos de una empresa privada. Todo el dinero excedente que gana debe reinvertirse en la organización de torneos y en el desarrollo del futbol en todo el mundo.A principios del siglo XX, el futbol crecía rápidamente en Europa, pero los partidos entre selecciones de distintos países eran un caos porque cada lugar jugaba con normas distintas. El 21 de mayo de 1904, representantes de siete países —Francia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, España, Suecia y Suiza— se reunieron en París para crear un organismo que pusiera orden y organizara los partidos internacionales. Así nació la FIFA.Para quedarse con el control total, la FIFA estableció una norma muy astuta desde sus inicios, solo los clubes y futbolistas afiliados a sus federaciones nacionales podían jugar partidos oficiales. Si un jugador o equipo decidía participar en una liga independiente fuera de la FIFA, quedaba expulsado del futbol profesional. Con este candado, la FIFA eliminó cualquier competencia.La FIFA también se alió con el International Football Association Board (IFAB) —el organismo británico que inventó las reglas del deporte— y obtuvo el 50% de los votos para cambiar o aprobar cualquier reglamento del futbol.Finalmente, en 1930, la FIFA creó la Copa Mundial de Futbol, que, con los años, se convirtió en el evento deportivo más cotizado de la televisión y el patrocinio comercial y como consecuencia transformó a la FIFA en un gigante financiero invencible.El plan de InfantinoA pesar de que la FIFA recauda más de 13 mil millones de dólares por ciclo mundialista, su estatus legal de asociación sin fines de lucro en Suiza le impide actuar como una empresa de Wall Street o repartir ganancias a inversores.Para eludir estas limitaciones y sacarle el máximo dinero posible al valor comercial del futbol, la administración del presidente Gianni Infantino diseñó una jugada financiera llamada FIFA Forward Enterprise, un plan que si bien no consistía en vender la FIFA completa en un mostrador, buscaba la privatización indirecta de sus torneos. ¿Cómo? Vamos paso a paso. La FIFA iba a fundar una compañía mercantil independiente llamada EFE y le iba a traspasar los derechos más famosos del futbol mundial, la transmisión de televisión, los patrocinios, las licencias y la venta de entradas del Mundial y del Mundial de Clubes.Según la FIFA, la nueva empresa valía unos 20 mil millones de dólares y su plan era vender el 20% de las acciones a fondos de inversores privados, entre ellos, el grupo Thrive Eternal, de Joshua Kushner —hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump— ara recaudar 4, 200 millones de dólares de forma inmediata. Y para convencer a las Federaciones de votar a favor de este cambio en el Congreso, Infantina prometió repartirles el dinero recaudado. A cada una de las 211 federaciones del mundo se le ofreció un pago único en efectivo de 20 millones de dólares, además de duplicar sus ayudas anuales para infraestructura.Sin embargo, revelaciones del periódico británico The Times mostraron que el proyecto permitiría a Gianni Infantino dejar la presidencia de la FIFA en 2031 para convertirse en el CEO o Comisionado de esta nueva empresa comercial. En ese nuevo puesto privado, Infantino habría cobrado un sueldo estimado en 30 millones de dólares al año, multiplicando por cinco su salario actual en la FIFA.Aunque sobre el papel parecía una inyección masiva de dinero, la propuesta desató un auténtico terremoto político en el futbol internacional.La UEFA, junto a la CONCACAF y la AFC, rechazaron frontalmente la idea. La UEFA, que amenazó formalmente con retirar a sus 55 selecciones nacionales y a todos sus clubes de las competiciones de la FIFA si el plan de privatización salía adelante, fue contundente con una frase que le dio la vuelta al mundo: "El futbol no es de la FIFA ni está a la venta. Ninguno de nosotros es dueño del futbol".Legalmente, ceder los derechos del futbol a inversores privados para que obtengan ganancias comerciales ponía en riesgo la exención fiscal y el estatus no lucrativo que Suiza le otorga a la FIFA.Ante la amenaza real de una ruptura del futbol mundial y el rechazo generalizado, Gianni Infantino anunció la retirada oficial del proyecto el 31 de julio de 2026, admitiendo que la propuesta había generado divisiones insostenibles.Ahora su gestión pende de un hilo.
¿De quién es la FIFA? Cómo funciona el gigante del futbol y por qué fracasó el plan de Infantino
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