Moscú (EFE).- La explosión en una playa del sur de Rusia de un dron ucraniano derribado por las defensas antiaéreas dejó este lunes siete muertos, tres de ellos niños, y medio centenar de heridos.
Las alarmas antiaéreas no se activaron, por lo que el ataque cogió desprevenidas a cientos de familias junto al mar en pleno verano, según informó la prensa independiente.
Tragedia en una concurrida playa
La tragedia tuvo lugar en la playa de Arjipki, en el distrito de Guelendzhik (región de Krasnodar), donde los veraneantes aprovechaban el buen tiempo para tomar el sol y bañarse en las aguas del mar Negro.
Al menos siete personas perdieron la vida en el incidente, según informó el Cuartel General Operativo del Krai de Krasnodar, el órgano oficial de gestión de crisis en esa región, en un comunicado difundido en la aplicación de mensajería Telegram horas después de que el gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondrátiev, diera cuenta de un balance inicial de seis víctimas mortales.











