Aunque la soja es un cultivo predominantemente autógamo, numerosas investigaciones muestran que los insectos polinizadores pueden mejorar su rendimiento y la calidad de su producción.

Ese fue uno de los ejes de la jornada "Polinización en agroecosistemas de soja", realizada en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Marcos Juárez, en Córdoba, donde se presentaron los avances de distintas líneas de trabajo sobre el tema.

La polinización suele asociarse a los cultivos frutales y hortícolas, pero también desempeña un papel clave en numerosos cultivos extensivos. Según Pablo Cavigliasso, investigador del Grupo de Gestión Ambiental del INTA Marcos Juárez, incorporar este servicio ecosistémico al manejo representa una tecnología de procesos con potencial para mejorar la productividad.

"La polinización biológica, y también la polinización de precisión, tienen un impacto muy grande en la producción agrícola. Cerca del 70% de los cultivos de importancia económica del mundo dependen, en alguna medida, de la polinización para alcanzar su rendimiento y la calidad de sus productos", explicó durante el encuentro.

Aunque todavía no integra el paquete tecnológico habitual de los cultivos extensivos en Argentina, existe un amplio margen para potenciar este servicio, especialmente en sistemas dominados por soja y otras oleaginosas, como girasol, cártamo, carinata, camelina y colza.