Por qué Shigeru Miyamoto ya no juega solo a videojuegos - REUTERS/Mario AnzuoniShigeru Miyamoto, el legendario creador de Mario, Zelda, Donkey Kong y Pikmin, ha sorprendido al mundo gamer con una confesión inesperada: “Casi nunca juego a videojuegos”. A sus 73 años, el diseñador japonés reconoce que su vínculo con el entretenimiento digital ha cambiado radicalmente. Ya no es el jugador entusiasta de décadas pasadas, sino un abuelo que disfruta de los videojuegos solo en compañía de sus nietos. Esta revelación, realizada en una entrevista con Famitsu, ofrece una mirada íntima sobre cómo la vida y la familia pueden transformar la relación incluso de los mayores íconos de la industria con su propia obra.PUBLICIDADLa confesión de Miyamoto importa porque evidencia la evolución natural del consumo de videojuegos y la importancia de los lazos familiares en la era digital. En un sector que suele asociar el éxito a la pasión y la dedicación constante, escuchar al creador de algunos de los universos más influyentes admitir que hoy prefiere la vida cotidiana al mando de una consola resulta tan humano como relevante.Ya no tengo ganas de jugar solo”, Miyamoto explica su nueva relación con los videojuegos - (Photo by TOSHIFUMI KITAMURA / AFP) / TO GO WITH Japan-games-Nintendo-Mario,FACTS by Mathias CENALa vida de Miyamoto está marcada por hitos que cambiaron la historia de Nintendo y de los videojuegos en general. Se unió a la compañía en 1977, en plena transición de Nintendo del negocio de cartas al emergente mundo digital. Con Donkey Kong en 1981, Miyamoto sentó las bases de una carrera que daría origen a sagas como Super Mario y The Legend of Zelda, títulos que no solo definieron géneros, sino que influyeron en la cultura global y en la evolución de cada consola de la marca.PUBLICIDADSin embargo, como él mismo relata, su día a día ya no gira en torno al mando. “Ya no tengo muchas ganas de jugar solo”, admite. Ahora, su sala de juegos se convierte en un espacio de encuentro familiar: sus nietos van a su casa para jugar con él, pidiéndole ayuda para superar niveles difíciles o enfrentar jefes intimidantes. Miyamoto narra con humor cómo el más pequeño de sus nietos le pidió que enfrentara a un jefe de Captain Toad porque le daba miedo, una escena que ilustra el paso de la pasión individual por el gaming a la transmisión generacional.PUBLICIDADLa consola como puente entre generaciones, Miyamoto apunta al gaming como socialización - REUTERS/David SwansonEn la entrevista, Miyamoto destaca la capacidad de los videojuegos para crear conexiones familiares. “Eso es lo que nos está pasando en la tercera generación”, comenta, refiriéndose a cómo la consola de Nintendo se ha convertido en un punto de encuentro para hijos y nietos. La experiencia colectiva del juego es, para él, más valiosa que la competencia individual, y señala que los títulos actuales están diseñados para ser disfrutados en grupo, fortaleciendo los vínculos entre familiares.Este cambio de perspectiva refleja una tendencia creciente en la industria: el videojuego como herramienta de socialización, aprendizaje y diversión intergeneracional. Miyamoto, lejos de lamentar su menor tiempo de juego, celebra la oportunidad de compartir momentos significativos y ver cómo sus creaciones siguen generando emociones en las nuevas generaciones.PUBLICIDADA lo largo de su trayectoria, Miyamoto ha recibido reconocimientos como el premio Príncipe de Asturias y el ingreso al Salón de la Fama de la Academia de Artes y Ciencias Interactivas. Además de dirigir y producir éxitos como Super Mario Bros., Star Fox, Wii Sports y Breath of the Wild, asumió la presidencia interina de Nintendo tras la muerte de Satoru Iwata en 2015.Un legado que sigue vigente, Miyamoto repasa su impacto en Nintendo y la cultura del videojuego - REUTERS/Mario AnzuoniFuera del trabajo, Miyamoto prefiere la vida tranquila: la música, el cuidado de sus perros y la familia ocupan gran parte de su tiempo. Aunque rara vez juega por placer personal, su pasión por el diseño y la creatividad ha moldeado la industria y sigue inspirando tanto a jugadores como a desarrolladores.PUBLICIDADLa confesión de Miyamoto revela que, incluso para los grandes genios del gaming, la vida cambia y las prioridades se reconfiguran. Hoy, su mayor satisfacción no proviene de completar un nivel, sino de compartir risas y aventuras con sus nietos. Una lección valiosa sobre cómo la tecnología, cuando se vive en comunidad, puede seguir uniendo generaciones y reinventando la forma en que disfrutamos el juego.