NoticiaPese al escándalo, el representante estadounidense aseguró este domingo que continuará en la contienda por la reelección.Representante de la Cámara de Estados Unidos Max Miller Foto: Redes socialesPERIODISTA INTERNACIONAL03.08.2026 07:44 Actualizado: 03.08.2026 07:44
Lo que hasta hace poco parecía un escaño republicano con pocas probabilidades de cambiar de manos comenzó a adquirir un nuevo valor político en Ohio, Estados Unidos. A medida que aumentó la atención sobre las denuncias de violencia doméstica contra el representante republicano Max Miller, los demócratas empezaron a ver una oportunidad para disputar un distrito que los republicanos confiaban en conservar en las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.Según informó AP, dirigentes demócratas pidieron la renuncia del congresista, solicitaron una investigación del Comité de Ética de la Cámara de Representantes y dejaron abierta la posibilidad de destinar más recursos a la campaña del candidato demócrata Brian Poindexter, al considerar que Miller podría quedar políticamente debilitado en un distrito que ganó hace dos años con poco más del 51 % de los votos.La presión política aumentó después de que salieran nuevamente a la luz las acusaciones formuladas por su exesposa, Emily Moreno, hija del senador republicano Bernie Moreno, de origen colombiano. En documentos judiciales, Moreno acusó a Miller de apuntarle con una pistola en la cabeza, lanzarle agua caliente que le provocó quemaduras en el pecho y el estómago, fracturarle la clavícula y causarle contusiones en un hombro.Rep. Max Miller: "My former wife has claimed that during a custody exchange at my home that day, I assaulted her…If I had assaulted her, would she have offered to cook me dinner six days later?" pic.twitter.com/1IhkykMWpw— The Bulwark (@BulwarkOnline) August 2, 2026










