En los últimos días, decenas de miles de migrantes entraron a una diminuta península en la costa de Marruecos que España ha gobernado durante siglos, lo que ha profundizado las tensiones en torno a una frontera que por mucho tiempo generó problemas en la relación entre los dos gobiernos.Al menos 60 personas han muerto al intentar entrar a Ceuta en los últimos días, dijo un vocero del gobierno local. Para la tarde del viernes, la gran mayoría de los que llegaron habían regresado a Marruecos.La península, Ceuta, es una de las dos únicas ciudades en el continente africano que son oficialmente parte de Europa. A lo largo de los años, miles de migrantes han escalado una valla fronteriza de unos seis metros de altura para entrar a Ceuta o han ingresado al territorio por mar en episodios de cruce masivo.Pero el 30 de julio, la afluencia de migrantes en el pasaje fue tal que España movilizó a sus fuerzas militares y desató una reacción violenta de la oposición de derecha del país, que acusa al gobierno del presidente Pedro Sánchez de ser laxo en el control fronterizo.Importancia geográfica de CeutaCeuta, una península de unos ocho kilómetros de largo en la costa norte de Marruecos, es un enclave español fortificado por una doble valla y presencia policial y paramilitar del país europeo.Junto con Melilla, otra ciudad autónoma española más al este en la misma costa, tiene las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea (UE) con África. Por esa razón son lugares donde las personas migrantes que buscan mejores oportunidades, muchos de ellos procedentes de Marruecos, con frecuencia intentan cruzar hacia Europa.Por ejemplo, en 2021, más de 10 mil personas cruzaron la frontera hacia Ceuta en dos días. En 2022, al menos 23 migrantes murieron en una estampida durante un intento de cruce masivo en Melilla. Muchos otros han muerto en el mar.Para entrar, algunos migrantes nadan rodeando las vallas. Otros hacen viajes cortos e ilícitos en bote a Ceuta desde Marruecos. Pero en su mayoría, corren y escalan la valla, o usan cizallas para cortarla, y en el proceso suelen ser detectados por sensores de movimiento y guardias en torres de observación.