Enrique Stiglich, Rector de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), analiza un Perú más ambicioso: una apuesta por la innovación A lo largo de su historia, el Perú ha experimentado grandes ciclos expansivos impulsados por la exportación. El guano, el salitre, el caucho y, más recientemente, los minerales, generaron crecimiento, pero no necesariamente capacidades para elevar la productividad de manera sostenida. En las últimas décadas, la estabilidad macroeconómica se ha convertido en nuestro principal activo y ahora los precios históricamente altos de los minerales nos abren una ventana de oportunidad. Pero esto por sí solo ya no alcanza para competir en un mundo transformado por la inteligencia artificial y la tecnología. El salto hacia un país más próspero exige construir una economía capaz de aprender, experimentar y adaptarse rápido. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
Un Perú más ambicioso: una apuesta por la innovación
“No todos los experimentos funcionarán. Pero el mayor riesgo es quedarnos estáticos, como un país que no se atrevió a innovar y volvió a perder la oportunidad de aprovechar un contexto favorable para generar conocimiento y capacidades que impulsen la productividad en el largo plazo”, opina Enrique Stiglich, Rector de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).







