Hasta hace algunos años, la entrada de la sede central del INTI, el Parque Tecnológico Miguelete, en San Martín, tenía una garita con dos policías. Hoy, la escena se compone por dos colectivos de la policía del Gobierno de la Ciudad en la puerta con varios efectivos dentro, cámaras de vigilancia y gendarmes que recorren el predio en vehículos de la propia fuerza y también del instituto. En uno de esos rondines, los efectivos filmaron a un trabajador, cámara en mano y sin mediar explicación. La secuencia quedó registrada en un video grabado por el propio empleado al cruzarse con la patrulla. A la salida, personal del instituto les revisa a los trabajadores las mochilas y los autos. Ocasionalmente, puede verse un camión hidrante en la entrada.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial, un organismo de casi 70 años dedicado a asistir a la industria mediante ensayos, capacitaciones y certificaciones, gastó en seis meses US$ 159.543 en servicios de seguridad de Gendarmería y otros US$ 46.511 en una sala de monitoreo con capacidad de reconocimiento facial. En total incorporó 23 cámaras nuevas en el predio. Fue en pleno desguace del organismo: mientras se anunciaba la baja de cerca de 1000 líneas de ensayo, lo que ponía en riesgo más de 700 puestos, y su presupuesto acumulaba una caída del 54% desde 2023. En mayo, la justicia frenó por seis meses el recorte, con una cautelar impulsada por ATE que el instituto ya apeló.