El estuco barroco del Palacio Mariinsky de Kiev es de color azul aguamarina, y las carpetas azules entregadas a Volodimir Zelensky y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, eran solo unos tonos más oscuros.

La ceremonia de firma del 15 de julio marcó el inicio de un nuevo acuerdo que proporcionará 10.000 millones de euros (11.500 millones de dólares) para la producción conjunta de drones y misiles de largo alcance.

Esta financiación forma parte del préstamo de apoyo a Ucrania de la Unión Europea, por valor de 90.000 millones de euros.

Pero las sonrisas de los líderes ocultaban una realidad incómoda: aunque la máxima aspiración de Ucrania es la adhesión a la UE, está demorando las reformas necesarias.

Las negociaciones sobre un conjunto inicial de “elementos fundamentales”, que incluye disposiciones sobre el estado de derecho, la democracia, la lucha contra la corrupción y la administración pública, se inauguraron formalmente en junio.