Cuatro años después del hechizo del Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) que borró la memoria de MJ (Zendaya) y Ned Leeds (Jacob Batalon) sobre Peter Parker (Tom Holland), Spider-Man ha vuelto a la gran pantalla. La quinta película de la Fase Seis del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) llegó a los cines de España el pasado miércoles 29 de julio.

La trama arranca justo donde terminó No Way Home, la última dedicada al superhéroe. Peter Parker sigue protegiendo la ciudad de Nueva York, esta vez sin que nadie lo conozca, y experimenta una peligrosa y extraña evolución física en sus poderes. Mientras intenta lidiar con el olvido de sus amigos, se enfrenta a una villana a la que únicamente él puede identificar, para lo que decide aliarse con Punisher (Jon Bernthal).

Para seguir la historia de este largometraje sin perder el hilo en ningún momento, lo más importante es haber visto las tres películas anteriores de la saga protagonizada por Tom Holland. En la primera de ellas, Spider-Man: Homecoming (2017), vemos cómo Parker intenta demostrar que está preparado para convertirse en un auténtico superhéroe mientras recibe los consejos de Iron Man.

En Spider-Man: Lejos de casa (2019), el chico está de viaje de estudios en Europa cuando es reclutado por Nick Furia para luchar contra los Elementales junto a Quentin Beck (Mysterio). En Spider-Man: No Way Home (2021), las cosas se complican para Parker. Tras revelarse su identidad secreta, pide ayuda a Doctor Strange, que termina abriendo el multiverso.