Lejos de los reflectores, en una pequeña capilla situada en una isla apacible, Donald Trump Jr. (48) y Bettina Anderson (39) dieron el “sí, quiero”. Durante un tiempo, se había especulado con que el primogénito del presidente de los Estados Unidos Donald Trump celebraría su boda en la Casa Blanca, en Washington D.C. Sin embargo, la realidad fue muy distinta: los novios –pertenecientes a dos conocidas dinastías estadounidenses– optaron por una celebración mucho más íntima y, para sellar la unión, reunieron a sus familiares más cercanos en Little Pipe Cay, una isla privada de las Bahamas. Los recién casados posan en la
capilla de piedra en Little Pipe CayLAURA GORDONCon la firma de Safiyaa, el vestido de
Bettina llevaba un tocado de red en
lugar del tradicional velo. “Fue idea
de Bettina”, contó Daniela Karnuts,






